martes, 26 de agosto de 2014

XXV Triatlón de Allariz y XV Travesía a nado de la Ría de Vigo

Un fin de semana completo para redondear una semana muy intensa, y eso que en principio iba ser mi semana de "vacaciones". Necesitaba desconectar de bastantes cosas y hacía tiempo que me apetecía probar deportes diferentes como el windsurf así que estuve toda la semana con un cursillo intensivo, 4 horas diarias. El primer día fue un poco desastre, estuve más tiempo en el agua que sobre la tabla, me caí mucho y acabé con las piernas llenas de moratones. Luego ya fui un poco mejor y al tercer día ya se podía decir que navegaba aunque hay rumbos que son complicados y aún no soy  muy preciso, además de que aún me falta coger más equilibrio. De todas formas, mereció mucho la pena, todo va sumando, mejoras habilidades motrices y nunca es tarde para aprender. Además la sensación de ser transportado por el viento mola.


Drizando la vela, la imagen más habitual estos días.

La parte negativa que al no estar acostumbrado haces cosas mal, tiendes a tirar de lumbares al drizar la vela en vez de usar el peso del cuerpo y así que llegué al sábado con un buen dolor de espalda. Eso a sumar a las molestias del piramidal que todavía no han remitido. Un cuadro, vamos.
Y la verdad es que a Allariz me apetecía ir, 25º aniversario de este triatlón y 10º aniversario para mí de mi debut en triatlón. Como dije en facebook quizás se cierra un ciclo, ha sido un deporte que me ha permitido conocer gente estupenda y crecer en muchos sentidos pero ya lo tengo algo apartado, no lo dejo de todo, si aparece una prueba que me apetezca como el mundial de du este año la preparo pero como norma general el tri ya es un simple complemento para el atletismo. No voy entrar a valorar si el tri ahora es mejor o peor, ha cambiado con los tiempos, evolucionado con cosas buenas y malas, pero yo ya encuentro el ambiente muy viciado y prefiero respirar otros aires. Quizás mi trayectoria vital me devuelva algún día a él, ahora mismo no lo sé.
Lo que si sé es que me gusta disfrutar del ambiente de pruebas como la de Allariz con un montón de público y gente animando.
Desde la primera vez que corrí lo único que ha variado es el circuito de la carrera a pie, el resto sigue igual. Natación en el río Arnoia, de aguas oscuras y frescas, un poco más largo de lo que es la distancia sprint, estrecho e incómodo para el participante cuando se junta bastante gente pero un lujo para el público para seguir la prueba.
Anunciaban 20º de temperatura del agua, neopreno opcional. No sentí los 20º en ningún momento, salvo en la zona más soleada junto al puente romano, en el resto agua fresca, 17º como mucho.


Nadé sin neopreno, en parte porque si el agua estaba a 20º lo disfruto más, en parte por no mojarlo y reservarlo para la travesía del día siguiente. De los últimos años las diferencias entre nadar con él y sin él no fueron demasiado grandes.
Al final supongo que fue una mala idea. Quizás nadar con un mono con cremallera delantera y un bolsillo atrás no sea lo más adecuado aunque sería muy fácil echarle las culpas. No, la verdad es que nadé mal, hubo un momento en que me vi encerrado, me dieron un par de golpes, tragué agua, me agobié y no pillé el ritmo de respiración. Sólo hacia el final del sector me encontré nadando mejor, de hecho hubo un momento que adelanté fácilmente a 2 triatletas que llevaba por delante todo el rato, y no creo que ellos se hundieran de repente.
No sé, no tengo explicación. Miro los entrenos en la piscina y los tiempos este año no son peores que el año pasado, he mejorado la batida de pies, me siento más cómodo en el agua y sin embargo cuando me toca nadar fuera el resultado es desastroso. Más de un minuto peor que el año pasado, donde también nadé sin traje. 17'52", parcial 112º. En  2009 nadé con neopreno en 15'44", las series en piscina me salían en tiempos similares sólo que era capaz de hacer menos que ahora. Si alguien lo entiende que me lo explique.
Cuando sales con malas sensaciones del agua remontar el vuelo se hace complicado. Aún encima al salir del río tropecé en una piedra y me fui de narices haciéndome daño en una rodilla.

Foto cortesía de Manuel Colomo

Estaba medio aturdido así que la transición fue también un desastre. Pese a no llevar neopreno ni me daba calzado, se me llenaron las zapatillas de tierra, un cristo...
Para montar ni siquiera daba enganchado los pedales.


Aquí coincidí con mi compañero de club de atletismo Patricio y el rato que pedaleamos juntos me sirvió al menos para centrarme un poco.



El sector de bici me gusta y normalmente no se me da mal, al menos la subida. Luego en la bajada si que pierdo mucho porque ya de por sí bajo mal y no me apetece jugármela pero la subida la suelo hacer bien. Aún recuerdo años de aguantarle al Pescas casi hasta el final de la primera subida.


Pero este año no, todo lo contrario, en cuanto se empezó a empinar la carretera empezó mi calvario. Si hasta entonces lo había pasado mal, ahora vendría lo peor.
No es por ponerme dramático, esto es solo un juego, dramas los de Palestina, Siria o Liberia. Esto no es más que una tontería de gente ociosa así que ya aviso por si alguien se ve en la tentación de darme una palmadita en la espalda, se agradece pero vamos a lo que es la vida real el sufrimiento deportivo se acaba cuando se acaba la competición.
Así que si me permitís esta licencia voy seguir la narración. Los que practicáis algún deporte, sobre todo de resistencia coincidiréis conmigo en que una de las peores sensaciones es cuando la cabeza dice una cosa y el cuerpo otra. Sufrir cuando un recorrido es duro es una cosa pero cuando el sufrimiento viene de que tú no vas es otra. Me sentí clavadísimo, jugaba con el cambio, que por no ir tampoco me iba muy bien, sin encontrar una cadencia ni un ritmo. No podía tirar de riñones porque me dolía la zona lumbar que me resultaba insoportable pero tampoco me sentía cómodo subiendo de pie ni era capaz de aguantar mucho tiempo, no era capaz de hacer fuerza en los pedales. A pesar de marchar bastante atrás (saliendo el 112º del agua...) me adelantaba gente, algunos me animaban a unirme a ellos pero no era capaz ni de sacar ese pequeño esfuerzo extra. Me sentía impotente y tengo que reconocer que pasé por momentos en los que estaba tentado a tirar la bici y sentarme a un lado de la carretera. Pensé que no llegaba.
Fue una semana también emocionalmente bastante intensa (no todo malo) en un año bastante complicado, o más bien una serie de años bastante complicados. A veces se te pasan demasiadas cosas por la cabeza.
Pero si algo me ha enseñado el deporte es que de poco vale lloriquear y en la mayoría de los casos lo único necesario es simplemente seguir adelante. La primera subida se acabó y esto coincidió en el tiempo con la llegada por detrás de mi buen amigo Alberto. No pude exactamente seguir su rueda pero en el terreno más o menos favorable hasta el punto de giro me sirvió de buena referencia. Aunque desciende mejor que yo hizo que al menos recuperara sensaciones y que lo peor quedara atrás.
Al poco del retorno me sucedió lo mismo con Javier. Tuve un pequeño momento bastante bueno en la subidita del retorno pero luego ya en la bajada me encontré inseguro. Me alcanzó un triatleta de Coruña que había adelantado en la subida anterior e hice todo el descenso tras él. Tampoco era habilidoso bajando y a mí me daba miedo adelantarle. Además tampoco me importaba mucho la carrera, a estas alturas ya poco podía hacer.
Total que llego a la transición, 51'38" (106º) Más de 2' peor que el pasado año. Motivación para correr muy poca pero se lo debo a este triatlón. Me lo debo a mi mismo.


Al empezar a correr pensé que me iba molestar el piramidal pero no, al menos algo bueno. Ritmo cómodo. Al poco adelanto a Jacobo que está sin entrenar y venía a disfrutar.
La verdad es que este parcial no me salió mal pesé a sentir que corría mal tecnicamente y que tampoco forcé demasiado. Primero porque como dije ya poca motivación tenía a estas alturas de carrera, minuto arriba, minuto abajo iba ser un mal resultado, y luego porque ya estaba pensando en la travesía del día siguiente.


Lo que sí disfruté fueron los ánimos del público de Allariz, de chocar la mano a los niños y del ambiente en general. Había que cambiar el chip.
Me devolvió la sonrisa.

Foto cortesía de Manuel Colomo

22'30" (46º) yendo muy fácil, sin molestias y sin esfuerzo.
En total 1h32'00" y puesto 100º. Un número redondo para una de las carreras más sufridas.
No acabé contento pero si orgulloso. Superar obstáculos siempre es un buen motivo para estarlo.

"Tu única obligación en cualquier período vital consiste en serte fiel a ti mismo" Richard Bach

Un gran club

Detallazo de los pinchos al final, podían hacerlo todos los años.

Clasificaciones (completas aquí)
Masculina
1º  César Montes  Triatlón Coruña  1:11:09
2º  Fady Hout Triatlón coruña 1:11:17
3º Juan Francisco Moldes  CT Monte Abaixo  1:11:24

Femenina
1ª  Mar Villar CT Morrazo  1:23:41
2ª  Sonia Pariente  CT Morrazo 1:25:58
3ª  Vanesa Díaz  Triatlón Lugones  1:28:17


Al día siguiente la cita era en la Ría de Vigo. Travesía a nado de la Ría, desde Moaña al Naútico de Vigo, 3700 m en línea recta que luego a casi todos le salen más de 4000. Travesía con una inscripción muy cara, dudé a la hora de apuntarme, pero fue la primera que hice y le tengo cierto cariño. No es la más bonita pero atravesar la Ría es algo especial.


El día acompañaba y personalmente no notaba nada de cansancio por lo del día anterior así que me sentía algo más animado. A ver si enganchaba por fin una buena travesía.
La ría estaba preciosa, lucía el sol y el mar estaba en calma. 200 inscritos dispuestos a completar de travesía, los que participaban en el circuito de aguas abiertas de la federación de natación y un par de valientes más sin neopreno. Yo eso ya no lo daría hecho.
El agua en torno a 16º, con algún tramito un poco más caliente incluso. Con neopreno se llevaba bien, hasta decidí prescindir del gorrito. Al bajar del bus en Moaña lo primero que hice fue probar el agua y ver que no me pasara como en Tambo que se colaba agua por todos los sitios del traje.
Hay quien no le gustan estos momentos presalida pero yo el domingo los disfruté. Me gusta el mar, el olor a salitre, me gustan esos momentos de aislarse y visualizar, de respirar hondo y agradecerle al destino la oportunidad de estar allí.
Me lo tomé con calma, de eso se trataba. Salí justo por detrás de donde salían los cracks del circuito gallego. Ahí me imaginaba que ellos se irían pronto hacia adelante y tendría vía más o menos despejada. No me apetece llevar golpes.


Y muchos golpes la verdad no llevé pero a los 200 metros o así me dieron una patada tan fuerte justo cuando iniciaba el recobro que me dejaron el codo dolorido por al menos 10', no podía ni estirarlo y eso que tenía el neopreno puesto. Que bruta es la gente, y yo que cuando estamos todos muy apiñados evito hasta patear...


Esta fue quizás la peor parte y donde me dieron la patada
Pero bueno, si en el agua soy misántropo me toca siempre cruzarme con todos los tontos, ¿los atraeré? Gente que se para de repente, que te empieza nadar a braza (toma patada en la cara), que se cruza... con lo ancho que es el mar parece que no hay sitio para todos.
De todas formas me encontré nadando bastante cómodo en este inicio de travesía. Los primeros metros cayeron muy fáciles con mucha gente a mi alrededor, sin ningún problema de orientación y nadando muy relajado. Reconocía a gente como Diego Viruel a mi lado así que mal no debía ir, es una buena referencia.
Tras la travesía comentaba un veterano nadador lo raro que es que no pase nada en una prueba de estas, que si no entra agua en las gafas, roza el neopreno, que si no te desorientas te desvían las corrientes. Pues si, algo siempre pasa. Y si las cosas marchaban demasiado bien se iban a torcer.
Boya de faltan 1800 m (creo), roja. Más o menos ecuador de la travesía, aquí estuvo la clave. Todas las boyas salvo las 2 primeras eran de obligado paso por la derecha. Cuando pasamos junto a la boya de faltan 2000 m es cierto que no vi la siguiente pero iba un grupo muy estirado delante y una neumática a la derecha así que me fié completamente. Cual fue mi cara de sorpresa cuando en una de estas al respirar por la izquierda vi la boya a tomar por c...
No puede ser. Hasta me paré y todo. Recomposición de la escena. Por delante veía la boya siguiente además de toda una hilera de nadadores, al menos 10-15 pero creo que más. A la izquierda y ya hacia atrás, a unos 50 metros o más, la boya que había que dejar a mano derecha. Un nadador que me precedía también se dio cuenta y dio vuelta aunque estaba más cerca que yo.
¿Que hacer? Muchísima gente se la saltó, el grupo en el que iba todo, pero al final a mi me gusta ser legal así que tocó dar vuelta y pasarla por el lado que correspondía.
Esto de ser así algún día me va matar pero como reza la frase con la que cerré la crónica del tri de Allariz uno tiene que ser fiel a sí mismo, no me sentiría bien si me la saltara a sabiendas aunque en realidad no sacara ninguna ventaja de la situación.
Doblé la boya y me paré a orientar. El grupo ya perdido por descontado, algún nadador suelto, nada más. El sol se reflejaba en el agua y no me resultaba fácil ver a donde tenía que ir aunque la siguiente boya si la tenía localizada.
Lo peor es que con la gansada esta perdí la concentración. Además el estado del mar empeoró y empezó a levantarse algo de oleaje, lo suficiente para incomodar, añadido a que la marea estaba subiendo y te empujaba al interior de la ría. Quizás por eso en otra de las siguientes boyas me desvié muchísimo a la izquierda. O no estaban en línea recta o era yo que iba trazando un buen zig-zag.
El nado ya no era tan cómodo como al principio pero cada vez iba faltando menos. En las travesías a nado más o menos largas te da mucho tiempo a que se te pasen miles de cosas por la cabeza, quizás porque no puedes hacer otra cosa que dar brazadas y el paisaje es monótono, con lo que casi acaba siendo un ejercicio de introspección. Me dio tiempo a repasar lo mejor y lo peor de la semana.
Poco a poco el puerto se fue acercando y con ello el final y la parte más fea de la travesía. Odio nadar en la dársena, el agua huele mal y este tramo siempre se me hace largo. Llegamos 3 nadadores juntos, casi al sprint. aunque no me importaba mucho porque además ya imaginaba que no podía hacer un buen tiempo pero me encontraba bien de fuerzas y me metí en el lío.


Me pongo en pie en la rampa. 1h27'14" de travesía, la última vez creo que hiciera 1h22', definitivamente no es mi año de nadar.  Puesto 146º, eso si que no ha variado demasiado.



Bueno pues nada, iba decir que ni fu ni fa pero al final la suerte me tenía reservada una sorpresa ¡Me tocó un pedazo de cesta de fruta en el sorteo!¡ que guay! Debió ser el karma por ser honrado y no saltarme la boya jajaja
Entre eso y el helado que te regalan (si, es una de las razones por las que vengo a esta travesía, podría tomarlo cualquiera otro día pero no me sabe tan bien) felicidad completa :-))


Clasificaciones (completas aquí)
Masculina
1º Hugo Alberto Cardoso  (POR) 44:17
2º Carlos Brión  Natación Ribeira  47:36
3º Lucas Costa  C.N. Ponteareas 47:38

Femenina
1ª Soraia Vanessa Cardoso (POR) 47:56
2ª Laura Pimentel  C.N. Pabellón Ourense 48:01
3ª Paula Goyanes C.N. Galaico 52:20

Fotos: Agustín Soneira

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