miércoles, 15 de abril de 2015

I BTTrail Península do Grove

He vuelto. No quizás a competir pero sí, al menos, a ponerme un dorsal. Me enteré de esta prueba hace un par de semanas, aún estaba medio convaleciente y empezando a entrenar de nuevo, pero me tuvo muy buena pinta y algo en mi interior me dijo que me apuntara. Hay una frase de Isak Dinesen (o Karen von Bixen-Finecke su nombre real) que dice algo así como que la cura de todos los males está en el agua salada: sudor, lágrimas o el mar. Dejando de lado las lágrimas y puesto que sudar puedo hacerlo en todos lados, lo que me apetecía realmente era ver el mar.


No vivo lejos de la costa pero tampoco puedo ver el mar todos los días y eso es algo que siempre eché de menos. Ni siquiera cuando vivía en Vigo gracias a mi horario y al fantástico urbanismo (je) de la ciudad podía hacerlo.
Hacía tiempo que no participaba en un trail y la distancia aunque no fuera muy larga si me imponía cierto respeto, porque en el último mes apenas he podido sumar kilómetros y porque me considero corredor de distancias más cortas. De todas formas malo sería. El perfil no era muy amenazador ni mucho menos, al desarrollarse todo el recorrido en la otrora isla del Grove poco monte puro y duro había. Era más bien un recorrido de dar zapatilla con muchos cambios de terreno (pero esto por una parte también lo hacía duro) A mi de todas formas este tipo de perfil me va bien y que el recorrido fuera poco técnico también, tenía ganas de levantar la cabeza y disfrutar del paisaje en vez de estar continuamente mirando donde pongo los pies.
De mi casa al Grove por autovía/autopista es hora y media. La salida estaba para las 10 de la mañana así que tocó madrugar un poco aunque no demasiado. El día anterior había estado de juez en una competición escolar de atletismo y acabé reventado, desde fuera no se lo imagina uno pero algunas actuaciones cansan más que competir. Fueron más de 4 horas de pie (me tocaron lanzamientos) y siempre al sol, que estos días pega bastante. De todas formas ya no me cogió de novato y llevaba puestas las medias de compresión, para esto si que son útiles.

Foto David Lema

Al trail acudía sin ningún tipo de objetivo, ni intención de competir ni nada, me daba igual hacerlo en más o menos tiempo, era de esas ocasiones que lo único que quería era disfrutar del recorrido, apreciar los paisajes, empaparme de los sonidos, colores, sensaciones... era lo que en esos momentos para mí tenía sentido, no hubiera firmado estar entre los 20, los 10 o los 5 primeros ¿para qué? Otro día quizás, pero esta vez buscaba más un reencuentro con una parte de mí, con los motivos por los que empecé, con los motivos por los que sigo en esto.
Dar un 10 a la organización es quedarse corto. Para mí perfecta. Ruta bien señalizada, imposible perderse, en cada cruce conflictivo siempre voluntarios, los avituallamientos suficientes, animados y bien surtidos, gente superamable, gaiteiros... Por mi parte hasta agradecí que no fuéramos muchos inscritos, poco más de un centenar, por el ambiente familiar. Reconozco que los trails con muchos participantes me agobian, en populares aún lo soporto, pero yo cuando corro por el monte me gusta disfrutar hasta cierto punto de la soledad, del silencio y de los paisajes. A mi lo de subir haciendo cola como si fuera un centro comercial o bajar con el aliento de una fila de corredores detrás me desagrada bastante. En cambio esta vez fue perfecto.
Los primeros kilómetros transcurrieron por terreno urbano con alguna subidita buena por asfalto hasta internarnos en el monte. Yo me lo tomé como un calentamiento pero me pareció que la gente salía bastante deprisa ¡Que son 26 Km! Aunque claro, con la proliferación de estos últimos años de maratones de montaña, ultratrails y demás 26 km parecen ya poquita cosa.



Toda esta primera subida era bastante tendida y se hacía entera corriendo, pista ancha sin mayor dificultad en un bosque de acacias bastante sombrío. Luego en el descenso ya nos meterían por algún tramo de sendero. De esta forma llegaríamos al primer avituallamiento de Punta Moreiras, Km 7. Me paré a beber y miré el crono, 36'. A poco más de 5'/Km, para un trail eso es ir muy rápido.


A continuación vendrían 13 Km absolutamente espectaculares bordeando la costa. Me resulta difícil hacer una descripción, simplemente me pareció precioso. Una sucesión de caminos bordeando playas de arena blanca y aspecto salvaje, con un mar de color azul intenso y olas que venían a morir mansamente a la orilla. Un paraíso cercano, por suerte a salvo de momento del cemento, que se ha cargado buena parte de nuestra costa.
Algunos tramos de camino discurrían sobre arena blanda de playa, lo que lo hacía bastante duro para correr. No pude menos que acordarme del maratón de las arenas, si aquí un tramo de 500 o 600 m ya te dejaba las piernas calientes ¿cómo será recorrer esas inmensas extensiones?


Entre playa y playa de vez en cuando tocábamos algún sendero de pescadores, pequeños toboganes en los que no dejabas de correr en ningún momento. Ya había transcurrido casi media carrera y aún no había tenido que caminar en ningún momento. En ocasiones iba solo, en ocasiones acompañado, 2 o 3 personas, no grupos mayores. En algún tramo fui en compañía de Amador del CAR Redondela, de los pocos participantes que conocía antes de la carrera. Pero en general de lo que iba acompañado era de mis pensamientos, o mis no-pensamientos, la vida es hermosa cuando llega a ser tan simple, un paso tras otro en este escenario, acariciado por la brisa y con la banda sonora de las olas. Si bien es cierto que la belleza está también en los ojos del que mira, otros no verían nada, arena que se mete en las zapatillas quizás, yo me considero afortunado, es lo que tiene estar enamorado de la naturaleza.



El segundo avituallamiento estaba situado en el km 12, Punta do Carreiro, un pequeño alto en la costa. De nuevo me paro a beber con calma y disfrutar un poco del entorno, ahora también como, que ya llevamos más de 1 hora de esfuerzo y aún resta otro tanto. Buena idea lo de trocear las barritas. Se me ha metido algo de arena en las zapatillas y temo que me hagan alguna ampolla. Al final no fue a más.



Otra vez en marcha. Más terreno de costa y playa. Si algo me daba envidia era no poder pararme y estar un rato en cada playa que encontramos, que además estaban totalmente desiertas. Envidia también de los ocupantes de aquella furgo estacionada a pie de playa, debe ser un placer despertar por la mañana y ver ese panorama. Algún día haré eso, me atrae pasar una temporada nómada, en un futuro quizás.
Pero dejándome de ensoñaciones, mi próximo destino estaba en el naútico de Pedras Negras donde se localizaba el siguiente avituallamiento. Llamaba la atención que el borde de la senda por donde corríamos apareciese toda vallada de concertinas delimitando una zona militar, la antigua batería de San Vicente, ahora en desuso. Aún se pueden ver los cañones oxidados. Me pregunto cuanto dinero en el mundo se invertiría en construcciones como esta que luego no valieron para nada. Los seres humanos nos pasamos la vida protegiéndonos de peligros imaginarios y descuidamos los peligros reales.
De la senda pasamos a una pasarela de madera que ya nos dejaría en Pedras Negras. Una parte muy rápida pero que también tenía sus toboganes.



3º Avituallamiento. Km 17. Animados por la gente del lugar. de nuevo parada y a comer y beber con calma. Físcamente me encuentro bastante bien, quizás lo que  peor llevara fuera el calor. En este avituallamiento tenían patatas fritas y me comí unas cuantas. Y eso que no es algo que me entusiasme ni nunca antes tomara patatas fritas en un avituallamiento pero creo que el cuerpo me pedía algo salado. La verdad es que estaban tan bien abastecidos que daban ganas de pillarse una silla y estar ahí de terracita. Sólo faltaba la cerveza.

Para mí la foto de la prueba. Almudena, la superbombera, es todo un espectáculo.
Había que seguir. De nuevo un tramito de playita por arena blanda y luego un pinar, más pista y por fin un tramo largo de playa donde pudimos correr por arena dura. En esta playa si que había ya algunos bañistas. Salí del avituallamiento anterior en compañía de Amador pero luego me paré a mear en el pinar y me quedé solo. Cuando llegaba el momento de abandonar la playa vi que un corredor que iba delante tenía problemas de calambres, o algo así, en un gemelo y Amador, que marchaba justo delante, le dijo siéntate ahí que me quedo yo contigo y te ayudo a estirar. Yo ya no me quedé porque con una persona llegaba, aunque no me hubiera importado. Esto lo cuento porque me pareció un gesto muy bonito, si no se hubiera parado hubiera llegado antes que yo y que otros pero no le importó.
Estábamos en torno al km 20, por mi reloj había transcurrido alrededor de 1h50' y abandonábamos definitivamente la costa para adentrarnos en el monte. Al principio los desniveles eran suaves pero luego llegó un momento que aquello se convirtió en una pared. ¡Vaya subidita! No la esperaba tan dura. Me recordó un poco a la que hay, o al menos había, en el trail del Galiñeiro hacia el final, pensabas que se había acabado y te encontrabas una buena sorpresa.




Aquí si que correr ya no, no hay fuerzas. Subir y a duras penas, con las manos en las rodillas. A lo lejos se escuchaba la música de las gaitas. En la cima estaba situado el último avituallamiento pero se haría esperar. El esfuerzo mereció la pena. Las vistas impresionantes. Me paré unos minutos a contemplar el paisaje mientras bebía un último vaso de isotónica. Km 21, Figueira do Meco, 5 km para meta, en su mayor parte terreno favorable,


Las vistas

Ahora me empezaba a pasar factura la falta de kilómetros en las piernas. La subida me dejó tocado y en la bajada se me subió un gemelo. Me paré un momento a estirar y continué trotando algo más despacio con precaución. Por suerte no tuve más problemas pero el tramo de subida que había a continuación, apto para hacerlo corriendo, lo tuve que completar andando.


El tramo final hasta la línea de salida ya no presentaba mayor dificultad pero se me hizo duro. De todas formas, el buen sabor que me estaba dejando todo el recorrido me hacía ir ligero.
Cruzo la línea de meta entre aplausos del público. Siempre me causa admiración que haya gente que te anime en pruebas en las que las diferencias de tiempo son tan grandes, quiero decir que tiene mérito estar todo ese tiempo animando y aplaudiendo en una línea de meta.



26 Km, 2h43'57", puesto 48º, sobre la mitad de la clasificación o un poquito mejor. No tiene ninguna importancia. Lo sentido durante el recorrido si.
Por la tarde me quedé por la zona, me hubiera gustado volver a las playas por donde pasamos pero no sabía llegar con el coche así que me fui a la Lanzada. Piernas en remojo, paseíto, bocata en la playa y minisiesta a la sombra. No todo va ser deporte. Se estaba muy bien, mucho mejor que en el verano. El único fallo fue no traerme las pinturas. Para la próxima.


Clasificaciones (completas aquí)
Masculina
1º Xosé Antón Barreiro C.D. San Paio 2:04:59
2º César Santos Ponteseca Trail 2:05:10
3º Rubén Rodríguez CD Ría de Arousa 2:05:25

Femenina
1ª Almudena Suárez Brigantia Aventura 2:40:38
2ª Vanessa Berdejo Galiorient 2:51:13
3ª Margarita Aguín CD Ría de Arousa 3:00:18


viernes, 3 de abril de 2015

Goodbye Tri

"Hay momentos en la vida en los que se tiene necesidad de hacer balance, de hacer inventario de uno mismo, en lo bueno y en lo malo. Llegan momentos en que se quiere comprobar si las propias aspiraciones siguen siendo las mismas o en qué medida han cambiado. Para que el examen pueda servir tiene que ser general y despiadado, una valoración difícil que está a mitad de camino entre la simpatía ciega que se siente por uno mismo, y el desprecio; entre la presunción de ser útil a alguien y el doloroso temor a no serlo"
Walter Bonatti

Después de mi última entrada volví a caer enfermo. Me vi en la obligación y también el deseo de parar totalmente unos cuantos días y restablecerme bien. Prácticamente todo el mes de marzo fue de continuos parones, entrenamientos a medias y malas sensaciones.
Como llevaba desde principios de mes arrastrando la misma sintomatología: mocos, tos, algo de inflamación en la garganta el médico decidió darme antibióticos y me dejaron bastante deshecho. Hoy hace una semana justa desde que volví a entrenar y por primera vez me he vuelto a encontrar bien, con fuerzas y disfrutando. De todas formas el parón y toda una serie de circunstancias hicieron que me replanteara totalmente la temporada, objetivos y entrenamientos.
Cómo cuenta Bonatti era hora de hacer balance. Había algo que no funcionaba. Soy de la opinión de que mi felicidad es algo muy serio y es a lo único que me debo. Puede sonar egoísta pero también opino que no hay felicidad sin considerar a los demás. Las personas no son entes aislados sino que todos estamos interrelacionados y la mejor forma de ser feliz es también procurando que los otros también lo sean, o al menos aliviando su sufrimiento cuando ello no sea posible.
Por otra parte creo que las personas también evolucionamos, por decirlo de alguna manera, y lo que un día nos llena llega un momento que deja de hacerlo y es preciso pasar página. El triatlón ha sido muy importante en mi vida los últimos 11 años, me ha dado muchas cosas, amigos, experiencias, ha sido una fuente de aprendizaje vital y también de disfrute. A nivel deportivo me ha permitido vivir la emoción de disfrutar de grandes eventos, un campeonato de Europa, otro del mundo, varios de España, así como pruebas singulares que quedarán por siempre en mi memoria. Pero creo que cómo pasa en las relaciones hay que saber en qué momento se agotan y no dan más de sí. No ha sido nada nuevo, quizás una deriva de los últimos años, he perdido el interés por múltiples causas. El año pasado decidí que fuera algo secundario frente al atletismo salvo el mundial de du que me hizo ilusión y lo disfruté mucho.
Llegué al triatlón de casualidad, prácticamente obligado por una mala anatomía que no me permitía sumar kilómetros ni hacer grandes entrenos en el atletismo, mi verdadera pasión. Pero ahora ha pasado el tiempo y he decidido volver a centrarme un poquito más en la carrera que requiere menos horas y me permite un mejor equilibrio con otros aspectos de mi vida. Tengo también interés por probar algo nuevo, seguramente algún deporte naútico, puede que retome el windsurf en el verano o empiece más en serio con el piragüismo o mismo el remo. Por supuesto seguiré nadando un día a la semana como siempre y participando en travesías que me encantan aunque sea un plomo, también usaré la bici para recuperar o para dar un paseo cuando me apetezca pero nada más, quiero salir de este círculo del más y más, tengo otros intereses, el triatlón se ha vuelto muy competitivo y no quiero pasarme el día entrenando. Siento necesario un alejamiento, al menos por un tiempo.
No puedo decir si es un adiós o un hasta luego, si me volverá picar el gusanillo y prepararé cualquier cosa, si habrá una segunda parte o si haré alguno para divertirme. No lo sé. Estoy inscrito al tri de Baiona, distancia olímpica, no sé lo que haré, si voy será sin entrenarlo ni tocar la bici pero no me preocupa. Iré simplemente si tengo ganas.
Han sido 10 años maravillosos, no me puedo quejar.
Gracias por todo.

Goodbye stranger, it's been nice
Hope you find your paradise
Tried to see your point of view
Hope your dreams will all come true

martes, 17 de marzo de 2015

Interruning Porriño

A lo largo de mi vida he corrido y entrenado de manera regular aproximadamente la mitad de los años que llevo en en este mundo. El deporte me ha enseñado muchas cosas, cosas sobre mí mismo y sobre el mundo, me ha acompañado en momentos buenos y malos, ha sido modo de expresión y forma de terapia, me ayudado a pensar y ver las cosas con claridad, a saborear los momentos dulces y a superar los complicados... Esta semana tuve que pasar por uno de los peores tragos de mi vida. Ya es una situación dura que se te muera un familiar cercano, doblemente duro cuando lo hace en tus manos. es cierto que uno ya tiene una edad como para asimilar que la muerte no es si no una parte de la vida. Aún así, la sensación de tristeza y de impotencia es inevitable. Este año ya no es que me fueran las cosas muy bien y aún encima esto le pone la guinda...
Pero la vida sigue, y mientras se tiene hay que valorarla como el gran regalo que es y aprovechar las oportunidades que se te presentan. A la Interruning hacía ya bastante tiempo que me había inscrito, me estuve a punto de dar de baja porque mi intención era correr el gallego de trail versión FGA pero como todavía no he recuperado 100% el tobillo que me lesioné en el cross de Monforte decidí dejarlo estar, el trail siempre me parece más agresivo. Luego claro, el sábado en el tanatorio ni me acordaba de que tenía carrera ni pensaba en ir, la cabeza estaba en otro sitio. Fue en la propia mañana de domingo cuando me dije que bueno, que total lo mejor que podía hacer era intentar hacer vida 'normal' y lo peor dejarme paralizar, así que, aún sin demasiadas ganas, me forcé un poco a ir hasta allí.
Este año la carrera estrenaba circuito y homologación. 10 Km que presumen de ser uno de los más rápidos de Galicia. Buena participación en cantidad y calidad, mucho público y buena organización. Me gustó el detalle de que nos dieran unos calcetines y no una camiseta. Para la publicidad quizás no sea tan apropiado, pero para mí es más útil, y el recuerdo del "ladrillo" de granito está bien. El tema de la salida por cajones de colores lo tuvieron bien organizado y, en ese sentido, se pudo correr de inicio con relativa fluidez. Los avituallamientos estuvieron bien surtidos y vamos, yo creo que muy poquitas pegas se le podrán poner a esta carrera. La meta era más bonita abajo, donde era antes, pero allí la salida se hacía muy estrecha y peligrosa.
El día en esta ocasión el tiempo también acompañó, un día soleado pero sin demasiado calor, temperatura ideal, Lástima que mis circunstancias personales no acompañasen.
Calenté largo y normal, no quería pensar en demasiadas cosas. Empecé a correr al ritmo que mi cuerpo tiene memorizado, ni muy fuerte ni muy lento. Entrenando a medio gas desde el gallego de cross y todavía con efectos del catarro, tos y mocos, creo que ahora mismo valdría algo menos de 39' pero no mucho menos. Sé que no estoy en mi mejor momento. 


Aún así no era el día de pensar en tiempos ni nada, sólo quería correr para despejar la cabeza y olvidarme un poco de todo. Pero una cosa es la parte consciente y otra la inconsciente.
Al principio seguí a Soledad Castro, que siempre es una referencia con toda su experiencia. Luego se nos unió la gran Aida Valiño ¡Que alegría volverla a ver competir y rodar ya a esos ritmos! en nada la volvemos tener ahí.


Así fue la primera vuelta. Al principio parecía ir todo normal pero en el km 4,5 me di perfecta cuenta de que el cuerpo no respondía. Lo sé porque miré el reloj, vi 17' y algo, un ritmo decente, pero no se correspondía con mis sensaciones ni con mis ganas. Pensé en dejarlo, no tenía la cabeza para sufrir, quizás hubiera sido un error venir...
Primer paso por meta. El marcador señalaba 19'31". Quedaba toda una vuelta. Había que elegir entre dejarlo o arrastrarse. 
Y la elección fue arrastrarse, porque total dejarlo me iba dejar igual de insatisfecho. Mal de piernas, mal de coco, mal de respiración, ahora hasta me daba la tos. Un quiero y no puedo. Se me hizo largo.



Pero  bueno, al menos quise acabar para cruzar la línea de meta, mirar al cielo y acordarme de la persona que ya no está conmigo. Siendo francos, a mi tía le importaba una mierda que yo corriera, nunca lo entendió, pero cada uno ofrece lo que puede. Es un poco el gesto o el hecho de acordarse.



39'53", 39'48" en tiempo neto, puesto 227º. Mal, pero no podía esperar gran cosa. Al menos sirvió para sudar un poco. Vendrán tiempos mejores, espero.

Clasificaciones (completas aquí)
Masculina
1º Alejandro Fernández 3&run Pedro Nimo  29:23
2º Hassan Lekhili Ourenrunning 30:17
3º Dani Bargiela Bikila 30:31

Femenina
1ª Mª Jesús Gestido Vila de Cangas  35:31
2ª Noemí Villar Oviedo Atl. 37:38
3ª Estela Estévez  Comesaña S.C. 38:10

Fotos: Safarstudio, TamaMF

martes, 10 de marzo de 2015

Sobre dioses y cumpleaños

Esta semana no hay crónica de nada, fue un mal fin de semana. Estuve enfermo. Otra vez, vaya racha este año. Lo  de esta vez es un poco lo normal, casi todos los años me pasa lo mismo con el cambio de estación, un par de días con dolor de garganta, mocos y fiebre. Ahora ya estoy más o menos bien y hoy ya he he podido entrenar. Incluso si forzara un poco podría haberlo hecho el domingo pero no tenía mucho objeto y casi mejor descansar. Quería haber celebrado mi cumpleaños el domingo con los 21 Km de Carballiño pero se torció la historia. Por suerte ya de enfermar, menos mal que lo hice el fin de semana del europeo de atletismo. Al menos de estar en casa estuve entretenido, un gran campeonato.
Aparte de esto y a falta de otra cosa que contar voy aprovechar la oportunidad para escribir una reflexión de algo que siempre me ronda por la cabeza. Este blog ya hace tiempo que quedó un poco como diario de competiciones, en vez de escribirlo en una libreta lo escribo aquí, y si hay gente que le gusta leer lo que escribo encantadísimo, pero en el fondo es algo que escribo para mí. Al contrario que en CP Mag por ejemplo, que escribo más con la idea de transmitir algo, aquí no. Igual desde fuera se puede interpretar Rock you like... como un ejercicio de egolatría o como una forma de proselitismo de lo que se ha venido a denominar el running, o el triatlón o todos los rollos que hago a veces. Nada más lejos de la realidad. Es todo mucho más simple, para mí escribir es simplemente una forma de ordenar la mente,un ejercicio para ser más consciente, lo que llaman ahora mindfulness y que está tan de moda.
Pero ya me estoy yendo por las ramas. Quería hablar simplemente del tiempo, del concepto de tiempo que tenemos, al menos el que domina aquí en occidente, y para eso voy tirar de mitología. Más que nada porque no hay porque matarse a establecer nuevos conceptos cuando me puedo aprovechar de que hace casi 3 milenios unos pueblos de pensamiento avanzado lo explicaron de forma magistral, me refiero a los griegos. Tirar ahora de clasicismo, a lo mejor está mal visto, a ver que se cree este pseudointelectual, pero la verdad es que sigo pensando que en algunas cosas no sólo no hemos avanzado sino que hemos ido hacia atrás. Yo es que a veces leo comentarios en redes sociales y ya no sé si reír o llorar, dirán que los chavales de ahora tienen escasa compresión lectora pero es que hay adultos que vamos... y ya ni hablamos de ironía, ni de leer entre líneas... 


Ya me estoy desviando otra vez. A lo que iba, los griegos, que eran auténticos maestros en contar bellas mentiras para enseñar una verdad, tenían en su mitología tres dioses del tiempo. El primero y más conocido era Cronos, que luego los romanos rebautizaron como Saturno. Cronos es el dios del tiempo, el del reloj, el que devora a sus hijos. Cronos para mí es el dios imperante de la sociedad occidental, el que idolatra la juventud y esconde a los viejos en residencias, el que está detrás de las preguntas de cuantos años tienes? aún no te casaste?.. el que te incita a pensar que eres demasiado viejo para hacer algo, el que encasilla, que te vende productos de teletienda para no envejecer, el que te dice que es oro y te hace ir cada vez más rápido; cambiar de coche, de móvil, de ordenador, cada vez antes. Cronos es el dios de la fast culture, de la fast food, de las relaciones superficiales y sin profundidad. En el deporte mismo, es el dios del deseo de triunfo rápido e instantáneo, de la devoción por una cifra, por un marcador, por unos minutos y unos segundos. 
Cronos es un dios y como tal los mortales tenemos que estar sometidos a él pero tenemos cierta libertad en cuanto a nuestra forma de relacionarnos. Eso ya lo sabían los griegos.

El cuadro de Rubens, ríete del cine gore

Yo lo acepto pero no soy nada devoto de Cronos. Porque resulta que además hay otros dos dioses del tiempo. Aión es el dios de un concepto distinto de tiempo, podríamos decir que de la eternidad. No nace ni muere, es el dios de los instantes eternos, de la calidad de la experiencia. Aión es el dios de la vocación, el dios del presente sin futuro ni pasado. El que hace que cuando ves a un verdadero amigo tras largo tiempo parece que éste no hubiera transcurrido, el de la experiencia vital profunda, el de aquella carrera inolvidable, de aquella línea de meta, de aquella mirada, de aquella sonrisa, de aquel beso. Pasan los años, cierras los ojos, y lo sientes como si fuera hace sólo un instante.  Aión hace que haya días, horas... o incluso segundos que valgan más que años,  Es el dios de la quietud y el silencio, de la calma y la paz interior. Representado indistintamente como niño y como anciano. No pide nada a cambio, sólo da.
En la sociedad romana lo denominaron Eón y luego lo fundieron con Cronos, por eso  este concepto el tiempo es un gran olvidado de occidente. Nadie, o muy pocos, se acuerdan de él.
Por último está Kairós. Kairós era una divinidad menor, un daimon (demonio) que representaba la oportunidad. Aparecía como alado (la oportunidad pasa pronto) portando una balanza desequilibrada (la oportunidad es caprichosa y no es justa) calvo con un solo mechón de pelo en la frente (complicada de atrapar) No exige ni espera nada de nosotros, simplemente revolotea a nuestro alrededor. Si se va detrás de él se escapa, dicen que la única forma de que te toque es con la observación silenciosa y desapasionada de nuestro entorno. La oportunidad nunca se repite pero siempre está ahí, a nuestro lado.


Pues así, mientras os cuento todo esto, y os descubro mi devoción hacia Aión, y espero las visitas de Kairós me veo ya con 37 tacos. Como podéis imaginar no significan mucho, ni para lo bueno, ni para lo malo, un número sin demasiado significado. Si, me siento agradecido por un montón de cosas, por las felicitaciones y las muestras de cariño, pero prefiero decir que no cumplo años, cumplo experiencias y momentos. 
Y visto así hasta Cronos al final no resulta ser tan malo, porque en el fondo nada se crea si nada se destruye. Simplemente se necesita un contrapeso, un equilibrio, para que, como le sucede a mucha gente,  Cronos no nos devore antes de tiempo.

El cuadro de Goya, uno de mis terrores infantiles.

Feliz semana. La próxima espero que ya sea una entrada normal ;-)

martes, 3 de marzo de 2015

Cto Gallego Veteranos Pista Cubierta

Este fin de semana le llegaba al turno al objetivo de esta mitad de temporada. No llegaba todo lo bien que quisiera, desde que empezó el año todo fueron complicaciones, primero con la gripe y luego tras el gallego de cross en Monforte me hice daño en un tobillo y desde entonces apenas he podido entrenar la carrera. Pero bueno, tenía ganas de competir en Coruña pues el ambientillo este de las competiciones de veteranos mola. Supongo que habrá de todo pero en general la gente va para pasarlo bien, encontrarse con conocidos, ir en plan familiar y todo eso. Aunque lógicamente cada uno busca hacerlo lo mejor posible de momento aún no se ven las actitudes que empiezan a hacerse cada vez más comunes en triatlón y en las populares, así que aquí me siento más cómodo.
Como el año pasado para aprovechar un poco el viaje me apunté a 2 pruebas, el 800 y el 1500. El 1500 normalmente se me da un poco mejor, en el 800 me veo con menos margen de mejora porque me falta esa punta de velocidad. Por la mañana correría el 800 y por la tarde el 1500.
Este año compartiría competición con mi buen amigo Alberto Asensio que se estrenaba este año como veterano en pista cubierta. Corría las 2 pruebas  en las que participaba yo más el 400, ya de antemano sabía que era una plaza que perdía :-) De todas formas que nadie piense que no me alegro de que compita, le da calidad al campeonato. Si no hubiera venido me hubiera llevado 2 medallas pero ¿que valor tendrían?

3 pruebas 3 oros, ¿quien dice que el dorsal 13 da mala suerte?

Como mencioné la primera prueba era el 800. Las series masculinas comenzaban a las 11:40 y la nuestra era la última porque somos los más jóvenes. Este año organizaron bastante mal lo de la cámara de llamadas, comparado con el año pasado que funcionó de forma aceptable. Por la mañana nos echaron la bronca porque fuimos casi todos al final del periodo de tiempo previsto pero no sé que problema suponía cuando los que allí estábamos éramos de las últimas series y aún tendríamos que esperar la disputa de las anteriores. Por suerte durante la mañana si nos dejaron usar el centro de la pista para terminar de calentar y pudimos competir de forma normal.
En la carrera de M-35 éramos 6 competidores. conocidos Alberto y Enrique Pulido, con marcas bastante mejores que las mías y desconocidos para mí el resto.
Suena el disparo y por delante 5 vueltas a la minipista de Riazor. Enrique y Alberto se sitúan en cabeza y yo sigo al resto del grupo en 4ª o 5ª posición. 
Nuestra carrera iba ser por detrás y me despreocupé de los 2 primeros.



Pasan las vueltas y no me quiero quedar encerrado por detrás así que en la contrarrecta paso a ocupar la 3ª posición. Luego ya no recuerdo muy bien pero hay varios tirones en el grupo y un tira y afloja, paso a ser 4º, 5º y de nuevo 4º.




Total que estuvo ahí muy disputado, en el toque de campana aún tenía opciones de luchar por el bronce pero no pude con el arreón final del chico de Viveiro que se impuso con claridad. 2'21.30" para él, 2'23.22" para mí.



Teniendo en cuenta el tipo de carrera, los cambios de ritmo, las veces que me tuve que abrir a la calle 2 no me parece una mala marca. Estuve ahí en mis tiempos y siendo competitivo. acabé contento, esa fue la parte de cal del campeonato. Además tuve buenas sensaciones, no demasiado dolor y esperaba que el 1500 de la tarde que es más mi distancia se me diera mejor.

Clasificaciones (completas aquí)
800 m M-35
1º Alberto Asensio ADAS Barco 2:14.94
2º Enrique Pulido Ourense Atl. 2:15.81
3º IRoberto Collazo Egovarros Viveiro  2:21.30

Con esto acabó mi participación de la mañana. No tuve medalla pero recibí al visita de mi querida amiga SuperKarmen que vale más que cualquier trofeo :-)


Por la tarde tocaba la segunda parte del campeonato y en esta ocasión se cumplió el dicho de que segundas partes nunca son buenas. Como a la mañana nos pusieran malas caras por llegar tarde a la cámara de llamadas en esta ocasión nos presentamos a la hora de apertura. Claro que yo por lo menos contaba con que nos dejaran usar parte de la pista central, para acabar de calentar, aunque se estuviese disputando la altura y el peso, al menos un huequillo para estirar las piernas o hacer algunos estiramientos dinámicos. El año pasado al menos no hubo ningún problema en ese sentido. Pero no, este año no. Resultado: los de nuestra serie estuvimos 40' de reloj, sin exagerar nada, quizás incluso algo más, confinados de pie en un espacio reducido y sin poder movernos. A mi por lo menos me mató, además durante la espera noté como el típico bajón de media tarde y cuando salté a la pista no tenía ya ni ganas de correr, las piernas totalmente dormidas, sin sensaciones. sólo me apetecía terminar de una vez. Podía achacar a esto el mal resultado de la carrera, que sin duda tuvo algo que ver, pero sería también un poco no querer admitir errores propios que los tuve. Aunque compita en veteranos tuve fallos de infantil, por ejemplo no llevar una botella de agua a la cámara de llamadas (no contaba con tanto retraso y lo olvidé) o no haber hecho unas progresiones antes, pero los mayores errores fueron luego en carrera.
En esta ocasión en la línea de salida estábamos 5 personas, una de ellas un junior, Ero Doce, que participaba fuera de concurso e iba hacer su carrera. Los otros eran un atleta del Verxel que no conocía, el chico de Viveiro que me ganó a la mañana en el 800 y Alberto.
Se da la salida y el chaval sale a lo suyo. Nos olvidamos de él. Entre los que cuentan para el campeonato el atleta de Verxel ocupa la primera posición y Alberto va tras él. Por detrás el chico de Viveiro y por detrás yo. Situación de carrera para mí estupenda, en principio a quien me pienso pegar es al corredor de Viveiro.





Son algo más de 9 vueltas y el grupo marcha compacto las 6 primeras. El ritmo no era elevado pese que a mi en carrera me pareciese lo contrario.



A falta de 3 vueltas empieza a haber tirones por delante y ahí perdí todas mis posibilidades. 



A veces en la vida sucede que si soportas un mal momento y aprietas los dientes luego las cosas se vuelven más sencillas, pero si dejas pasar la oportunidad ya no hay vuelta atrás.




Ahora sé que nunca me debí haber quedado, que ese ritmo y esa velocidad la tenía perfectamente asimilada, pero mi cabeza dijo que no podía, puedo poner mil excusas pero en realidad me falló la confianza y 2 metros en una vuelta se convierten en 4 en la siguiente. Al toque de campana ya no tenía posibilidad, en la última vuelta ya incluso me dejé ir.




Cuando vi el tiempo me sentí muy decepcionado 5'06", mi peor tiempo en un 1500 con diferencia, Salvo en un par de ocasiones que hice 5' pelados, el día de mi debut y una jornada en Vigo con mal tiempo siempre había bajado cómodamente de los 5'.
Seguramente el puesto no habría cambiado pero eso es lo de menos. A mí lo de las medallas me resulta bastante indiferente, no soy un crío pequeño ni tengo un ego tan necesitado. Tampoco es cuestión ahora de sacar el látigo y fustigarme :-D. Simplemente hay que cosas que me cuesta aprender, como a todo el mundo, y espero que esta "decepción" (que no lo fue pero es una forma de expresarse) me ayude a asimilarlas, no tanto por el tema de la carreras sino para mi propia vida. He perdido oportunidades por el mismo motivo que esta carrera, falta de confianza en mí mismo y rendirme antes de tiempo. ¿Quien dijo que el deporte no era una escuela?

Clasificaciones 1500 m M-35
1º FC  Ero Doce  Ría Ferrol  4:09.61
2º   1º vet Alberto Asensio ADAS Barco 4:48.72
3º   2º vet Iván García Verxel  4:50.06
4º   3º vet Roberto Collazo Egovarros Viveiro 4:56.48

Fotos: AlexhaPhotos,