martes, 21 de mayo de 2013

Copa Deputación y Desafío Solidario San Mamede

Con la celebración del día de las Letras Gallegas el viernes pasado, tuvimos un fin de semana bastante largo en Galicia. Precisamente el viernes festivo se programaba una competición de atletismo en pista dentro de la Copa Deputación de Ourense. Como novedad  se haría en las pistas de campus universitario y no en Monterrei como es habitual. No voy descubrir yo los defectos de la construcción universitaria pero ya que está hecha me parece genial poder aprovechar las instalaciones y acercar un poco el atletismo a la ciudad, que falta hace.
El tiempo no es que acompañara mucho, estuvo nublado, llovió a ratos y a ratos también hizo algo de frío, pero aún así las gradas (que, por cierto, no tienen ninguna zona a cubierto, será que aquí nunca chove) presentaban un buen aspecto.
Para los fonderos no había mucho donde elegir en el programa. Las chicas aún contaban con un 3.000 pero nosotros como mucho teníamos un 800. A mí me vale. A otros parece que no, ya que 'es una prueba de velocidad' :-)
Pues nada, en cuanto al 800, la participación fue bastante numerosa (recuerdo jornadas en la que sólo participamos 3 personas) y se hicieron 2 series. A mí me tocó la 2ª junto a Francisco Javier Espiña, el mayor de los Espiña Bros. que iba ser mi referencia para hoy.
En el calentamiento malas sensaciones, el día anterior había trabajado sentadillas en el gimnasio y tenía una agujetas de campeonato ¡quien me mandaría a mí!
Bueno, se supone que en poco más de 2' se despacha la historia así que al menos no habría que sufrir mucho tiempo.
Un par de anécdotas antes de la salida porque a Rubén y a mí primero nos habían dado el mismo nº de dorsal y luego nos mandaban también compartir calle aunque la de al lado quedara libre. Je je, al final todo se arregló satisfactoriamente.
A sus puestos y suena el disparo.
La primera curva con calma. La idea era no cometer los errores de los dos 800 que había corrido esta temporada. No hacer una primera vuelta tan lenta como la del trofeo de invierno de Vigo porque 1'11" ya no te deja mucha posibilidad de mejora, ni tan rápida como la que hice en el encuentro de la escuela militar porque 1'07" me condena a arrastrarme los últimos metros.
Esta vez supe regular bastante bien y 1'09" fue un paso estupendo.
Claro que al que le vino mejor fue al mayor de los Espiña que se pegó a mí como una lapa.
Tras la curva del 500 vino su reacción y me adelantó nada más salir.
Es en esta parte donde la carrera se hace más dura. Las piernas ya empezaban a doler y no respondían muy bien a lo que el cerebro disponía.
Intenté ir tras él y no dejarlo escapar pero cuando vas al límite ese metrito perdido se hace insalvable.


Recta a tope pero no pudo ser, 6º en la serie y una vez más 2'22". La 4ª vez que hago 2'22" en un 800. La marca de hoy es una centésima peor que mi mejor tiempo de 2011 y se queda a 35 centésimas de mi mejor marca personal del año pasado.
2'22.46" pues, no doy superado ese muro. Mira que hubo veces que sentía que tenía la capacidad de bajar de 2'20" en las piernas, pero hasta ahora no hubo manera.

Clasificaciones (completas aquí)
Serie 2 800m
1º Fernando Pérez  Alejandro Gómez  2:02.00
2º Ahmed Anadi  Atl. Tui 2:08.17
3º Rubén Álvarez  Alejandro Gómez  2:08.32

De la pista pasamos el domingo a una disciplina tan diferente como es la montaña, Desafío Solidario San Mamede, 2ª prueba de la Copa Gallega de Carreras por Montaña. Por tanto, estreno oficial de mi licencia FEDME por el Club Alpino Ourensán en esta prueba muy bien organizada por los amigos de Maceda.
Como hasta ahora esta carrera siempre había coincidido con, o cerca de la celebración del, Aviaman no había podido disputarla. Este año tenía la oportunidad y no la desperdicié.
21 km con subidas y bajadas bastante duras y con pocos tramos de correr. Este año además coincidió con el enésimo retorno del invierno a Galicia con lo que las condiciones iban ser todavía más duras con bastante nieve acumulada en las zonas más altas. A punto estuvo el recorrido de ser acortado pero por suerte no fue así y no nos perdimos lo mejor.
Lo que si obligaron fue a llevar cortavientos y camiseta térmica. En parte un incordio lo del cortavientos porque con la térmica a mi me llegaba aunque más valía prevenir y si en la cima llegara soplar viento si que se iba agradecer.
Por lo demás corrí también con mallas largas, que igualmente me resultaron incómodas, pero claro, de antemano es muy difícil de prever.
La salida (y la meta) estaba situada en Castro de Escuadro a algo menos de 700 m  pero había que subir hasta la cumbre de San Mamede a unos 1.600 m. y buena parte de la carrera se haría por encima de los 1000 m.

Perfil

Había 3 modalidades de participación, carrera por montaña, andaina y marcha de BTT. En la carrera éramos algo más de 100 inscritos pero tomamos la salida unos cuantos menos. Eso sí, no faltaron algunos de los mejores corredores de la comunidad: Arca, Elpi, Expósito, etc, etc..
Por mi parte, como ya he dicho otras veces, este tipo de competiciones me las tomo ya como entrenamientos, con el único objetivo de disfrutar del entorno y hacer algo diferente. Salí tranquilo y llegué tranquilo y entero que era de lo que se trataba.

Salida

Los primeros kilómetros eran los más fáciles y también bastante rápidos. Según escuché a otro corredor en 25' ya habíamos cubierto 4 Km, lo cual en montaña está bastante bien.
Iba cómodo en un grupo con gente conocida, Santi del Burgas, la 3ª y 4ª de las chicas, Roy...



Todo esto hasta que llegó la primera bajada un poco complicada. Yo como no sé bajar y no lo tengo nada entrenado me quedé. Además, al final de la bajada, nos despistamos un pequeño grupo de corredores y llegamos a un prado donde no se veían rastro de balizas, aunque tampoco pasó mucho tiempo antes de que volviéramos encontrar la senda.


Sobre el Km 5,5 o 6 comenzamos la lenta y larga ascensión al pico de San Mamede. En unos 4 Km habría que salvar unos 700 m de desnivel lo que se traducía en un largo pateo y apenas nada de correr.


La parte más dura estaba situada después del 2º avituallamiento, Km 7,5 más o menos. Aquí la pendiente era más que apreciable como muestran las imágenes.



Alcanzamos los 1300 m de altitud y a partir de ahí empezamos a ver las primeras manchas de nieve en el recorrido.
Poco a poco todo se iba tiñendo de blanco. Por suerte estaba excelentemente marcado (sensacional trabajo) y además, al ir en posiciones retrasadas, teníamos la huella abierta. Por tanto, salvo por ir un poco pendiente de donde ponías los pies y evitar resbalones, también te daba tiempo de levantar la cabeza y disfrutar con el precioso paisaje  nevado de la sierra.


No soplaba viento así que el frío no era problema, subiendo no había necesidad de ponerse la chaquetilla.



Me lo estaba pasando como un crío. Como no estoy demasiado acostumbrado a la nieve, lo sigo viviendo como una fiesta. No pude evitar acordarme de las viñetas de Tintín en el Tibet, parecía que nos íbamos encontrar al Yeti de un momento a otro.

No tan diferente ¿verdad?



Todo lo bueno se acaba, y en menos tiempo del esperado diviso, en lo alto, la cruz que corona la montaña. Aprovecho para ponerme el cortavientos de cara a la bajada.


El último tramo de la ascensión.

Llego al avituallamiento de la cima junto a la chica que me acompañó la última parte de la ascensión y no me paro mucho por el frío. Vaya mérito tienen los voluntarios del avituallamiento.


Comenzamos el descenso. Tenía mis dudas sobre como sería esto de bajar con la nieve, la verdad es que nunca he ido a esquiar ni sé patinar, sé andar un poquito con monopatín pero vamos, soy malísimo, sólo deslizarme, nunca supe ni intenté hacer ningún truco.
Bueno pues bajamos los 2, en principio iba la chica delante y pensé que me iría dejar porque soy pésimo bajando pero mira tú por donde, que me empecé a encontrar cómodo en la nieve y se me hizo corto y divertidísimo.


Al final me quedé solo y hasta prácticamente llegué a alcanzar a Santi  ¡Quien lo diría!
Sin embargo acabada la nieve volví ser el mismo torpe de antes. Santi ya se me fue y yo prácticamente bajé andando. No me gustan nada los descensos, no me doy soltado y se me carga muchísimo toda la musculatura por lo que a veces hasta tengo que parar.
Ya podía haber nieve hasta cotas más bajas, fue lo que pensé.
El descenso de la parte sin nieve se me hace larguísimo y el cortavientos me estorba, ya hace demasiado calor para él pero bajando no soy capaz de quitármelo en marcha por miedo a tropezar.



Cuando se acaba el descenso y vuelve empezar una subida, allá por el km 13, no sin dificultades, lo quito y lo vuelvo atar a la cintura.
Aprovecho también la subida para comer una de las barritas caseras que me preparé el día anterior. Había comido unos trozos de plátano en los avituallamientos pero tras 2 horas de carrera ya empezaba a tener hambre. 
Con la comida en la boca me sorprende el fin de la subida y en la bajada me atraganto.  Vaya mierda eso de bajar tosiendo, mal sitio para atragantarse.
Aún encima el cortavientos no me ha quedado muy bien puesto y me estorba en la cintura.  Tendría que parar a colocarlo pero la pendiente es demasiado pronunciada.
Veo abajo la mesa del avituallamiento así que sólo tengo que esperar un poco. La bajada eso sí, es criminal.
Entre que como, bebo, me coloco la chaquetilla y charlo con la gente de la mesa, me echo media vida y le da tiempo a alcanzarme a mi compañera de la cima.
Debíamos estar en torno al km 15 y restaban 6 Km. En teoría deberían ser fáciles, al menos a la vista del perfil.
Sin embargo esta última parte se me hizo larguísima. Salvo un tramo de pista en el que se podía dar zapatilla y en el que me volví distanciar de mis acompañantes, el resto fue un penar. El sendero que tomamos siguiendo un pequeño regato no era demasiado malo pero había que cruzar el riachuelo 2 veces y ¿adivináis quien se cayó?
Si, las 2 veces. Mis zapatillas en roca mojada no agarran nada (bueno, creo que ninguna) y entre eso y mi torpeza pues las 2 veces al agua.
Como iba con mallas largas luego resultaba incómodo correr pero lo peor es que supongo que debido al contraste o lo que fuera, los minutos siguientes a cada mojadura unos calambres de flipar.

Aquí porque había puente, si no...

Se intuía que la meta estaba cerca pero antes hubo unas cuantas sorpresitas en forma de cuestas breves pero intensas, al estilo de la rampa  que hay hacia el final del trail del Galiñeiro.
Por último llegamos a una cuesta de cemento coronada por un arco verde. Le pregunto a mi compi si eso era la meta y me dice que si pero al final no resultó ser. Este año le añadieron un pequeño tramo de bajada  que sirvió para que perdiera un puesto.
Entrada en meta a la par de la compañera, que tampoco era plan (para mi forma de verlo al menos) de hacer otra cosa a estas alturas de carrera. Puesto 57º y 3h10'09" de tiempo final. 

No había otro sitio para poner la banderola, ¿no?

Creo que es una de las carreras más lentas que he corrido nunca en montaña -había calculado un tiempo similar al del Galiñeiro pero no- lo que da un idea de la dureza de la prueba. Sin embargo acabé más entero que en Gondomar.
Poco más que destacar, felicitar a los organizadores, participantes, fotógrafos y voluntarios. Una prueba muy bonita con el 'regalo extra' de la nieve a los corredores que seguro que recordaremos siempre. Una atención de 10 y aún encima colaboramos con un fin solidario (recaudaba fondos para la Cruz Roja) así que poco más se puede pedir.

Un gran grupo

Clasificaciones (completas proximamente)
Carrera 21 Km
Masculina
1º  Fernando Arca C.M. Xesteiras
2º  Carlos García ribeira Sacra - Vía XVIII
3º  Elpidio Gómez  Ribeira Sacra - Vía XVIII

Femenina
1ª  Sonia Botana Ribeira Sacra - Vía XVIII
2ª  Mª Rosario Figueroa CAR Marisqueiro
3ª  Begoña Pérez  Club Alpino Ourensán


miércoles, 15 de mayo de 2013

Aviaman desde el otro lado

De entrada aviso que no es la crónica del Aviaman más emocionante que podáis leer. Este año no he participado como competidor, lo hice como voluntario. No hay pues épica, ni esfuerzo, ni sudor, ni sufrimiento. No creo que esto interese a mucha gente. Sin embargo, si quiero contarlo, para que se conozca un poco más la labor de esas personas que muchas veces pasan desapercibidas, a las que no se le suele agradecer demasiado pero que luego resultan imprescindibles  en cualquier evento de este estilo.
Ser voluntario en este tipo de triatlones no es tan cansado como ser competidor, pero le llega bien. Para que os hagáis una idea os cuento mi finde:
Ya el sábado por la tarde estuve en Castrelo. No hice mucho la verdad, el grueso del trabajo se lo llevaron entre otros Floro y Suso, remarcando el circuito de bici (90 km en la furgalla con la brocha y el bote de pintura), Patricia y Marta repartiendo dorsales o Miguel dando la charla técnica. Yo únicamente estuve echando una mano en el montaje de los boxes, que por cierto su apertura al final se retrasó por un par de coches aparcados dentro. 
Por lo demás el resto de la tarde la pasé saludando amigos y recibiendo las instrucciones para el día siguiente.
El domingo comenzó temprano, no tanto como lo hizo para los triatletas pero a las 6 de la mañana ya estaba en pie. A las 6:45 estaba en Castrelo.
El plan para mí era ir en el coche que abría carrera, quedarme en el alto del Sifón por si hacía falta cualquier cosa, esperar a que volviera pasar la cabeza de carrera, volver montar en el coche y quedarme luego en el alto de Pena Corneira cubriendo el cruce.
Pero antes tenía tiempo para poder ver la natación y sacar algunas fotos.


Dar la salida prácticamente al amanecer tiene algo especial. Hasta desde fuera resulta emocionante. 
Va ser una mañana muy larga y en esos momentos me muero de envidia por ser uno de ellos.
Fuera hacía frío, mucho frío. Haciendo fotos se me quedaban los dedos congelados. 4º-5º de Tª ambiente a las 7:15. El agua al parecer no estaba tan fría como se esperaba: sobre 15º.
Desde fuera la natación a 2 vueltas fue bonita y vistosa.  Sé que a los nadadores no les gusta pero lo de salir y entrar al agua al finalizar la primera vuelta de cara al espectador está bien. Así te vas enterando de como va la prueba.
Tan entretenidos estábamos que nos pilló medio por sorpresa la salida del primero del agua. Vaya risas, hicimos una transición a la par que el primero, el corría por el pasillo y nosotros a su lado.
-Si corréis más que yo.
Mientras los primeros cogían sus bicis nos otros arrancábamos el coche. 
-Uff, ¡por los pelos!¡Vamos allá!
El primero en salir con la bici fue un chico del Fogar pero enseguida apareció un fortísimo Iván Cáceres que nos hizo acelerar de lo lindo para que no se nos echara encima.


El coche lo conducía mi compi Roni y dentro íbamos Gonzalo y yo. Llevar el coche a la distancia justa no es tampoco tarea sencilla, en carreteras como estas en las bajadas alguien con buen dominio de la bici casi va más rápido. A 80 Km/h llegamos a ir en algunos tramos.
En los puertos en cambio como es lógico había que ir quemando embrague y esperando. Para animar un poco a Iván le poníamos música en la radio del coche. No sé si a los vecinos le haría mucha gracia a las 8 de la mañana del domingo.


En general no tuvimos ningún incidente destacado, lo más un perro que apareció subiendo Pena Corneira con malas intenciones. Allá paramos el coche y se fue Roni a por él, Creo que se le pasaron las ganas.
Prácticamente en esos mismos instantes malas noticias por la radio, se requiere la presencia del médico por una caída en Esposende. No entendemos lo que pudo haber pasado en este tramo sencillo. Luego sabríamos la explicación, fue una caída debida a una hipotermia. Por suerte parece que se quedó en un susto.
A la velocidad que subía Iván llegamos al alto del Sifón en un abrir y cerrar de ojos. Tocaba apearse.
El cruce en realidad estaba bien cubierto por una pareja de guardias civiles  y no tuve mucho que hacer. Estuve hablando un poco con ellos, se interesaron por la prueba y las distancias y quedaron un poco sorprendidos por la dureza.
El resto del tiempo estuve haciendo fotos y animando a todos los competidores. Luego llegaron Oscar y Patricia y estuve entretenido.
Aún quedaban por pasar los últimos participantes cuando Iván ya estaba de vuelta. Otra vez me subo al coche y acompaño a la cabeza de carrera hasta el alto de Pena Corneira.
En principio tendría que quedarme allí con la ambulancia pero ésta se tuvo que marchar a evacuar a Adrián que se había caído bajando Xarotos. 
-¡Que mal! Cuantos incidentes este año. Espero que no haya ninguna caída más 
(no se  cumplió mi deseo y si que las hubo, pero sin consecuencias)
Me tocó entonces quedarme solo hasta que me recogiera el coche escoba. La gente por entonces ya iba muy desperdigada y me papé 1h45' de pie al sol hasta que pasaron los últimos clasificados. Es un coñazo si, pero es una labor necesaria.
Seguí sacando fotos y animando a la gente.


Por fin me recogió la furgo escoba.
Pensaba que ya iba ser todo plácido hasta Castrelo pero error. Otro accidentado más. Por suerte lo peor se lo llevó la bici, rompió el manillar. Lo recogimos y se sumó a la tripulación de la furgo: Feijoo al volante, Marcos que había roto el cambio, el chico que había caído y yo.
Con el tiempo perdido de subir las bicicletas la cola de la carrera se nos alejó, pero a la altura de Bieite los volvimos alcanzar. El chico iba justo al límite del tiempo de corte e intentamos animarlo todo lo que pudimos para que entrara en tiempo.
Si lo hizo pero luego le pilló el corte en la carrera. Aún así hay que decir que acabó la prueba fuera de control, pero acabó. Mi aplauso para ese dorsal 193.


A Castrelo llegué justo a tiempo para ver llegar al ganador. Al final la renta ganada fue suficiente y el gran Iván Cáceres se hacía con la victoria y el título de campeón gallego. Nunca vi llegar a un ganador tan destrozado a meta. Impresionante.


Luego fui viendo los diferentes rostros de la gente y por primera vez me alegré de no estar compitiendo.
En serio, esta vez me doy cuenta de que no iba preparado. Al Aviaman a lo mejor puedes llegar algo corto de preparación pero lo que no puedes llegar es flojo de cabeza porque no acabas, tengas el nivel que tengas. Es seguro que  en esta prueba vas a sufrir.
Las entradas en meta fueron de lo más emocionante. La más graciosa la de un triatleta al que su hijo le decía muy bien papi, le has ganado a ... con esa sinceridad que sólo los niños son capaces de ofrecer. Toda la gente se rió. 


Otras entradas emotivas fueron la de Pesca, con especial dedicatoria incluida, la de Lucía, ganadora femenina que hizo cumplir la tradición del Aviaman de que se gana en pareja. Si las otras ediciones fueron Gustavo y Aida, en esta lo fueron Iván y Lucía. 


La de Nespe, el que tuvo retuvo, la de Blanca, la de Jesús... uff tendría que nombrarlas todas. Todos los que cruzaron (y los que no) esa línea de meta son unos auténticos titanes, me descubro ante ellos.


Pero como dije en el face, si tuviera que elegir una entrada en meta eligiría la de Lorena. Para mí la más emocionante. Prácticamente sobre la bocina, a menos de un minuto del cierre de meta, haciendo un esfuerzo sobrehumano os últimos metros. Fue muy muy bonito y muy especial, sobre todo porque Lorena a pesar de reconocer que iba escasa de entrenamiento hizo toda la prueba con una sonrisa de oreja a oreja, ni una mala cara, ni un mal gesto. Ese es el espíritu del triatlón tal y como yo lo entiendo.


Esto fueron las luces, pero como bien dijo nuestro Presi también hubo sombras. A mi me supo mal que hubiera gente descalificada por perderse en el circuito de carrera, a Nacho porque le conozco, a Almudena porque durante toda la carrera demostró que merecía el podio. Lo siento de verdad porque después de todo el esfuerzo es un palo muy gordo.
No puedo opinar sobre si el circuito estaba bien señalizado o no porque no lo vi, le iré a echar un vistazo un día de estos. De todas formas tengo que decir que lleva 15 días marcado, ha venido gente a hacerlo antes de a prueba y nadie ha dicho nada de puntos conflictivos ni nada. Quizás el cansancio extremo influyera, no sé.
Ahora mismo es difícil extraer conclusiones, aún cuando no sabemos si la prueba se seguirá organizando. Como triatleta mi edición preferida fue la 1ª, mi distancia ideal, aunque la 2ª también me gustó. Para mí esta es demasiado dura, pero repito, para mí. Por otro lado es un reto y es de la pruebas que forjan, una vez que haces esto ya no eres el mismo y el recuerdo pienso que es imborrable. Si se mantienen estos circuitos espero que la prueba se consolide, que no tenga que haber una cuarta 1ª edición como sucedió este año, que la gente venga sabiendo lo que hay y a lo que se va enfrentar.
Si se mantiene no descarto intentarla si el resto de mis circunstancias acompaña. No es apta para todos los públicos, es extrema, hasta diría que salvaje, pero sigue teniendo algo especial. Es un producto artesano hecha por 4 amigos y como tal tiene sus defectos, no va ser nunca como una prueba 'de marca', quien busque algo 'profesional' aquí se va sentir defraudado pero quien le de valor al trato familiar, a las cosas hechas por el simple gusto de hacerlas (yo por ejemplo no he sacado nada más que la satisfacción de aportar algo al deporte que tanto me ha aportado a mi, eso y la bolsa que le daban a los participantes, la camiseta no la he querido porque no me la he ganado) y a paisajes espectaculares puede encontrar ese algo que no se encuentra en otras.
Nada más que añadir. No soy responsable de la prueba ni de ninguna de las decisiones que se han tomado, ni de los aciertos ni de los errores, pero he sido colaborador desde su inicio y lo seguiré siendo porque merece la pena y como dice el Presi me siento aviamanero de corazón.

martes, 7 de mayo de 2013

XI Dúatlon de Santiago (popular)

Este año el campeonato gallego de duatlón se celebró en un marco muy especial, nada menos que la plaza del Obradoiro y sus alrededores. Aunque yo no podía correr el gallego, ya que no me había clasificado, se organizó también una prueba popular antes del campeonato y pude disfrutar de la experiencia.
Como digo, el marco es incomparable. El único pero el circuito de bici: corto, estrecho, bacheado y muy peligroso. Por suerte el nº de participantes en nuestra salida se quedó en 85, lo que era un número bastante manejable.
Las distancias de la prueba popular supuestamente eran de 4-16-2 Km, algo menos que un sprint, pero al final me pareció que la carrera era algo más larga de la anunciado y la bici un pelín corta.

Calentando con mi compañero Rafa. Buena carrera la suya, 10º al final.

Empezando por el principio. La primera sección constaba de 4 vueltas, con inicio y final en la plaza y que bordeaba edificios emblematicos como el ayuntamiento, la facultad de medicina o el parador. En mi opinión y en vista de los tiempos cada vuelta debía pasar de los 1000 m, aunque también es verdad que tenía una cuestilla interesante  que te dejaba un poco clavado. De todas formas quizás lo peor para mí fuera el calor y la hora (15:00) a la que no estoy demasiado acostumbrado.

Salida

Las sensaciones no fueron demasiado buenas. Incómodo y con calor desde el principio, buscando siempre las sombras, con la boca seca y pastosa. El circuito se me hizo ameno y se me pasó rápido pero no me sentí como otras veces.








 

18'08" y entro a boxes en la posición 28º.


Cojo la bici, pongo las zapas (a ver cuando me agencio unas de tri) y  como el empedrado hacía muy incómodo y peligroso lo de intentar correr con ellas salgo prácticamente andando por el pasillo.



Perder puestos en la transición era algo con lo que contaba. Con lo que no contaba era con perder el cuentakilómetros. La verdad es que no me lo explico porque si está bien puesto hasta cuesta sacarlo, y bien puesto estaba, porque vine hasta la plaza en bici desde donde había dejado el coche, y marcaba bien.
Pues nada, sea como fuere, menos mal y gracias que me avisó uno de los participantes que yo no me había enterado.
Lo que no me pase a mí... ¿y ahora que hago? Pues volver a por él, como no. Intento dejar la bici apoyada en la valla y una señora que estaba de espectadora se ofrece a aguantarla. Yo ya pensaba... ahora aún me van descalificar por ayuda externa. Pero que te aguantaran la bici era lo más lógico porque el pasillo era estrecho y podía causar un accidente a aquellos que estaban saliendo. Lo que sí tenía claro era que el cuenta tenía que recuperarlo cuanto antes, a ver si me lo iban pisar, que me importaba más que la carrera.
Desando el pasillo, lo recojo del cuelo, vuelvo a junto la bici, lo coloco y vuelvo salir. No sé si quiera si le di las gracias a la señora. Cosas de la carrera. Aunque ahora no valga se las doy desde aquí.
Llego a la línea de montaje por fin y empiezo la bici.
Arranco en plato pequeño y en los primeros metros lo único que hago es beber y esquivar las tapas de alcantarilla. Ya la cosa me dejó descentrado. 
Me costó mucho meterme en carrera. En la primera subida a Juan XXIII tuve malas sensaciones aunque peor fue la bajada. Con tanto badén y tanto bache le cogí algo de miedo.


Había que dar 4 vueltas, las subidas y bajadas eran cortas pero el constante cambio lo hacía muy rompepiernas.


Las siguientes vueltas me fui encontrando mejor, sobre todo subiendo, pero en las bajadas perdía mucho. No quise arriesgar nada e hice toda la bici en plan conservador, más bien en solitario. Aún así uno de los baches de la bajada me lo comí las 4 veces, pillaba una zona de sombra y nunca veía donde estaba. Temí en varios momentos por un llantazo pero al final todo bien.


Acabo los 15,6 Km de bici que marcó mi cuenta en 36'17". Media de velocidad propia de un paseo: 25,8 Km/h y máxima de 52,6. El parcial oficial  fue de 37'39" (53º). Considerando que la transiciones en esta ocasión fueron bastante rápidas para mí ya podéis imaginar  de donde viene el desfase de 1'22".
La segunda carrera no tuvo mucha historia. En cierta medida me quité la espinita de la semana anterior en Pontevedra. Mi mejor sector, en especial la segunda vuelta y porque no había más que cada vez me encontraba mejor. Esta vez si que correría bien  los 5 Km.



9'40" y remontando puestos. Parcial 14º.

Recta de meta.

Recapitulando 1h05'27". Puesto 40º. Sobre la mitad de la tabla. Ni fu ni fa. No fue el descalabro de Pontevedra pero me dio rabia por lo del incidente del cuenta. También creo que con un poco más de agresividad en la bici hubiera mejorado bastante mi parcial pero el circuito no me daba ninguna confianza y la verdad es que no me arrepiento de ir a lo seguro.

Clasificaciones (completas aquí)
Masculina popular
1º Alberto Candal Arcade Inforhouse  57:05
2º Jose Ángel  Diaz  Triatlón Coruña  58:15
3º Alberto Asensio Arcade Inforhouse  58:21

Femenina popular
1ª Ana Mª López  Triourense 1:13:07
2ª Sabela Pensado C.N. Riveira  1:18:41
3ª Xiana Rendo Dexter Compostela 1:19:11

martes, 30 de abril de 2013

Campeonato de España de Duatlón GG.EE. Pontevedra

Al final me apunté a la cita y participé, pese a las dudas y a tener motivos tanto para ir como para no. Me pillaba corto de preparación en bici y tampoco demasiado bien en carrera, o al menos no tan bien como el mes pasado. Sabía de sobra que en estas pruebas hay mucho nivel. De la lista de inscritos, los gallegos que conocía del circuito eran gente que anda toda muy bien, y los que no conocía de fuera, era de esperar que no iban hacer el viaje para pasar el rato. Que me tocaba pelear por las últimas plazas de mi grupo de edad era asumido, que no obtendría una plaza de clasificación directa para el mundial del año que viene también, pero lo que no esperaba es que al final me saliera un desastre de carrera como la que me salió.
Empezando por el principio comentar que en cuanto a organización estuvo impecable. Otras veces se critica y yo mismo tengo criticado diferentes pruebas, especialmente aquellas del calendario FETRI por tener muy mala relación calidad-precio pero de esta no tuve queja. El circuito de bici sigue sin gustarme demasiado, especialmente la zona del campus pero bueno al no haber la aglomeración de participantes que hubo cuando fue el clasificatorio de triatlón del año pasado tampoco suponía mayor problema. 
Por poner un pero, no me gustó que hubiera gente a la que se le permitiera meter su bici en boxes fuera del horario establecido. Vale que una excepción se puede hacer con todo el mundo si existiera algún problema, pero yo por ejemplo me tuve que levantar a las 6 de la mañana para poder meter la bici dentro del horario y eso que no me tocaba competir hasta las 11:10.
La espera no se me hizo muy pesada con la compañía de Alberto viendo las salidas de las chicas y de otros grupos de edad. Parecía que iba quedarse una buena mañana. A pesar de que a mi llegada a Ponte el termómetro del coche marcara 3º, daba el sol y por el momento no hacía nada de viento.
Las cosas cambiaron precisamente a la hora de nuestra salida cuando el viento, protagonista el día anterior, volvió hacer su aparición.
63 duatletas en la línea de salida de mi grupo de edad, 55 Km por delante.



Se da la salida y me parece estar viviendo un deja vu de Monforte. A los 500 m ya voy en la últimas posiciones. Y esta se supone que es la parte que se me da bien...
Había planeado correr esta primera sección de 10 Km de carrera a pie en torno a 4'/Km, fuerte pero reservando para el resto de prueba. Prueba del nivel que había es que yendo a ese ritmo ya te quedabas descolgado a las primeras de cambio.
Creo que el circuito no llegaba a medir los 10 Km, al menos hasta la alfombrilla. La primera vuelta la hice en 19'41" pasando con un grupito de otros 2 corredores pero en la segunda ya me fui en solitario.


Lo que más me sorprendió fue que en esta segunda vuelta la manera de correr de algunos de los participantes en salidas anteriores que estaban en el último sector. Impresionante verlos correr a esos ritmos.
Por mi parte completo el trámite en 39'19" y parcial 223º de todos los grupos  (había 302 inscritos y salieron 280)
¿Podría haber apretado más?¿ podría haberlo hecho mejor? Si, pero estoy conforme.
La bici ya fue otra historia.
La transición mala como siempre. De hecho a la hora de montar lo hice a la par que un duatleta del Olímpico de Vedra al que había sacado 20" en la carrera.
Luego en bici sabía que andaba bastante más que yo así que tampoco me maté mucho en pillar rueda, bastante tenía con ir adaptándome al pedaleo.
En principio las sensaciones no eran del todo malas. Pedaleaba fluido. La cuestecilla se hacía bien en plato pero el viento en contra la hacía muy incómoda.
A mitad de vuelta me alcanzó uno de los pocos duatletas de mi grupo que venían por detrás y me acompañó hasta la vuelta final.
Según me decía iba mal y no podía darme relevos, apenas un par de ellos, por lo que me tocó a mí llevar todo el peso de la prueba. Tampoco es que me importe, iba hacer mi carrera
Hasta la última vuelta de ciclismo todo transcurrió sin mayor  contratiempo.
Luego me quedé sin gasolina. No fue fatiga, fue una pájara, así de repente, mi cuerpo me pedía comida y no tenía que darle. Lo de llevar un par de geles disueltos en el bidón no me valió de nada. No tengo mucha experiencia en duatlones de distancia "corta" (tiene tela que los llamen así) así que pagué el error. Debí haber llevado algo más aunque como esta prueba no era un objetivo prioritario lo pasé un poco por alto. Normalmente en triatlones olímpicos un gel a mediados de la bici me llega. No sé, quizás las circunstancias fueran algo excepcionales, no había caído en la cuenta de que había desayunado a las 6 de la mañana (habían pasado más de 6 horas), de que la bici se hizo mucho más dura de lo previsto por culpa del viento, de que fui tirando todo el tiempo. No sé.
El caso es que todo sucedió muy de repente. Llegó un grupito con los 3 duatletas que cerraban la carrera de 35-39, mi compañero del día se pudo enganchar pero a mi me fallaron las fuerzas. Y tan pronto doblaron la curva que sale del campus y tocó encarar la subida con un fuerte viento en contra me quedé literalmente clavado.
Situación de carrera la peor posible, en la última posición, en solitario, en terreno desfavorable, apajarado y sin comida, con los duatletas que me precedían marchando en grupo. Imposible darles alcance.
Hasta la transición quedarían en torno a 7 Km, de los peores que he hecho nunca sobre la bici. Ganas de pararme constantes pero no hay opción. Apretar los dientes, sufrir y sufrir. Sólo llegar al punto de retorno, luego el terreno y el viento sería favorable.
Un ejemplo de lo perdido en sólo 7 km, en su mayoría en los 3 o 4 que restaban de subida: tiempo de mi compañero en bici 1h18', tiempo mío 1h24'. Aún teniendo en cuenta la horrible segunda transción que no era capaz de encontrar mi sitio en boxes al menos se me fueron 5' en 7 Km. Algo increible.
En la bajada intenté recuperar, al menos beber, pero hasta ni en bajada conseguía ir rápido.
Por fin transición, el tiempo ya lo he dicho, por el cuentakilómetros 2' menos, el parcial 259º de todos los grupos. Por mi cuentakilómetros me dio también una distancia menor de 40, sobre 37,5 o 38, ahora no recuerdo. Media de algo más de 27 Km/h, un verdadero desastre aún a pesar del viento y todo.
La transición para que comentarla, no sabía ni donde estaba mi número, sólo veía bicis y bicis. Una hora para averiguar donde la había cogido. 
En fin, que total ya poco tenía que hacer.
Empiezo a correr sin mucha convicción. Vacío, pero al menos con el cambio de disciplina se me hacía más llevadero. 
Una sola vuelta. De camino hacia el punto de retorno de primer bucle me cruzo con algunos de los duatletas que me precedían. Pienso que están demasiado lejos para darles alcance. ¡Pero espera! uno de ellos se para a estirar, está con problemas. Quizás si aprieto podría darle alcance y evitar la última posición de mi grupo.
¡Error! Entra en juego la ley del karma por mis malos pensamientos :-D. Al poco tiempo el de los problemas soy yo. Si pensaba que las cosas no podían empeorar si que podían.
Rampas en los isquios, ¡toma ya! Imposible correr. Me paro, apenas me dejan caminar, noto la contracción espontánea de los músculos. Intento estirar muy suavemente, masajear el músculo.
¡Mierda y más mierda! Pero si he llegado hasta aquí ahora hay que acabar. Momento Luis Moya ¡trata de arrancarlo por Dios! 
Intento 1, 2, 3... probando. A la tercera va la vencida, parece que, si no correr, al menos puedo ya trotar. Suave suave que el motor no está para forzar. Es un poco desesperante pero tiene que ser así.
Visto por el lado bueno, al menos no me tengo que preocupar ya por perder algún puesto, je.
De ahí a meta, los 3-4 Km que faltaban los pude hacer seguidos.
Entro en el estadio, en la pista de atletismo. Esto se acaba.
Por un lado no puedo sentirme satisfecho con el churro de duatlón que me ha salido, por los errores cometidos de principiante, pero por otro pues oye, he superado los malos momentos, la tentación de echar pie a tierra, lo fácil hubiera sido abandonar, entro a meta en última posición si, pero con la cabeza alta. Al menos en el esfuerzo he sido fiel a mis principios.
Respondo a los que me aplauden aplaudiéndolos a ellos y se acabó. 2h30'41". Lo firmaría para un tri olímpico pero para esto no) . Nunca pensé que podría salirme un segundo parcial peor que el de Monforte aquel año pero si me salió: 26'38", parcial 248.
Lo positivo, el ambiente, la organización, los amigos y el bronce de Iria. Para el año si tengo la oportunidad de correr el mundial tomaré nota de los errores e intentaré venir algo más rodado, sobre todo en la bici.

Clasificaciones (completas aquí)
Masculina G35-39
1º Guillaume Le Mohuaer P.C. Guerrita 1:52:22
2º Octavio Pérez  Rock&Roll Team  1:56:28
3º Jose Manuel Pardo  T. Muralla Lugo  1:56:42

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