martes, 17 de mayo de 2011

Aviaman 2011 (versión extendida)

La crónica completa con algunos extras.


Esto fue como un parto; tras largos meses de gestación salió a la luz la criatura, con dolor pero también con mucha alegría. Como competidor la prueba no me fue bien, quizás haya sido la carrera que peor me ha salido de toda la temporada. Ahora bien, este triatlón ha sido tan especial que ya sólo cruzar la línea de meta me deja una sensación difícil de describir. Mira que llevo competiciones estos últimos años pero lo sentido este domingo sólo lo he vivido en muy contadas ocasiones.
Quizás el hecho de competir y organizar la misma carrera no sea una buena combinación. Ha sido una semana de mucho trabajo, con la preocupación además de que todo saliera bien, de hecho apenas era consciente de que iba participar hasta el día anterior cuando recogí mi dorsal, pero al final mereció la pena.
Aunque no tuve buenas sensaciones los días previos, el viernes y sábado sufría una agujetas tremendas en las piernas no sé muy bien debidas a qué; el hecho de haber podido competir me convertía en un privilegiado ya que sé que a otra gente de mi club (el presi por ejemplo) le hubiera gustado hacerlo pero no pudo por todo el trabajo organizativo que había que realizar.

El día D

Tras haber estado la tarde del sábado echando una mano en la colocación de boxes y dando la charla técnica a los triatletas que hasta allí se acercaron a recoger sus dorsales (quien me iba decir que cuando me metí en esto llegaría hasta a dar una charla técnica, que desde fuera parece fácil pero hay que estar ahí y soltarle el rollo a la gente) el domingo tocó madrugar. 


 La reunión técnica-campestre
Si el domingo anterior me levantaba algo más tarde de las 6 de la mañana para competir en Coruña en esta ocasión lo hice a las 5:45 ¡esto no puede ser bueno! Además esta vez me tuve que acostar tarde así que sólo 4 horitas de sueño que ni siquiera fueron reales. No es lo mejor para afrontar una prueba de este estilo pero es lo que hay. Peor lo llevó el pobre Bruno que se quedó toda la noche vigilando para que nadie tocara a los boxes (labor necesaria porque ya se sabe que, sobre todo un sábado por la noche, hay gente para todo)
Por la mañana llegué allí y lo primero que hice fue ir meter la bici en boxes para quedar libre aunque, cabecita la mía, al llegar allí me di cuenta de que me dejara las zapas de la bici en el coche. Otro viajecito hasta el coche en el que ya aproveché para traer los trofeos hasta la zona de meta (el sábado por la noche los tuve yo jeje gloria efímera)
Allí ya me he encontré también con Bea, la autora de muchas de las fotos que acompañan este reportaje (las otras son de Patricia, Julia y Mateo). Mira que es raro que alguien me sorprenda ya por la parte positiva pero esta chica si lo hizo, absolutamente encantadora, todo facilidades, una pasada.
Bueno, por fin dejo todo listo, y me dirijo de vuelta al coche para enfundarme en el neopreno. Una rápida mirada al matadero río hace que un escalofrío recorra mi cuerpo. Con lo buena que estaba el agua ayer (18º) y la compañía eléctrica decide abrir las compuertas del embalse situado aguas arriba a última hora de la tarde, seguro que está helada. Aunque la mañana estaba preciosa, sin una nube, los tímidos rayos de sol eran insuficientes para calentar apenas y a esa hora los termómetros se movían alrededor de los 7º.

Preparado

Llegaba el momento, poco a poco nos íbamos acercando todos al agua. Empiezo a meter los pies: está helada. Nado unos metros, en el cuerpo se aguanta pero cuesta meter la cabeza y eso que llevo gorrito de neopreno,
Salgo de nuevo del agua con la intención de no volver entrar hasta que se de la salida.
 

 Natación (1250 m)

Me sitúo debajo de la pasarela peatonal. En dar la salida apenas se tardarían unos instantes pero el rato que pasé parado tuve muchísimo frío.

 
 

Por fin nos ponemos en marcha. Aquello que hemos soñado tantas veces durante este último año se hace realidad, da comienzo el AVIAMAN.


No sabemos lo que nos deparará el futuro. Me siento privilegiado por estar ahí, por ser uno de los pioneros. No sé que sentirían los participantes del primer ironman allá por el año 78 pero, salvando las distancias (y la diferencia de ellas), quizás no fuese algo tan diferente.
Salgo mal colocado, de atrás y llevo muchísimos golpes. No encuentro hueco para pasar. La natación es fácil (como una gran piscina) y la orientación también, aún con el sol reflejándose en el agua y haciendo difícil divisar la boya situada más arriba.
Ya acabando la primera vuelta consigo encontrar sitio y empiezo a nadar más cómodo.
En la segunda disfruto del nado aunque los pies y las manos se me quedan helados. Intento batir más para calentarlos.
Por fin giro la última boya y diviso la pasarela. Un poco de atasco al salir pero nada grave, queda toda la mañana por delante.


Parcial 73º: 23’53” Nada del otro mundo pero aceptable.

Transición

Voy corriendo hacia mi bici mientras me desabrocho el neopreno. Cuando llego a mi box intento ponerme el casco pero descubro que no tengo sensibilidad en las manos. Me siento lento en cada movimiento, me cuesta horrores acabar de sacarme el neopreno y no digamos nada de ponerme los calcetines y las zapatillas. Estoy helado, temblando y me eternizo. Llegué a pensar que me iba tener que retirar. 1’ exacto le saqué a la salida del agua a mi compañero José Manuel; de boxes salimos juntos.



Ciclismo (60 km – 1425 m de desnivel positivo acumulado)


Empiezo a dar pedaladas. Sigo muerto de frío. Intento beber y comer algo para entrar en calor, me tomo un puñado de almendras. Por suerte el ascenso comienza ya a los 200 m de salir de boxes.
Puerto de Pena Corneira, unos 8 km con una media de alrededor de 6%, en cierto modo engañoso porque tiene sus rampitas del 11%. Lo subo junto a mi compi de equipo con poco desarrollo y una cadencia alta, buscando entrar en calor.
El entorno precioso, hay mucha sombra aunque por una vez hubiese preferido el sol.
El ascenso se me hizo muy corto y pronto llegamos al enlace con la carretera que sigue a Avión.


 

Aquí pierdo a mi compañero y por miedo a adelantar en el descenso me quedo atrás. Da igual, él tiene mucho más fondo en bici que yo y me hubiera dejado antes o después.
Disfruto del descenso y de paisaje antes de afrontar el 2º de los puertos de día, el de menor entidad, la subida al Sifón; algo menos de 4 km muy llevaderos. Eso sí con calma que luego viene el plato fuerte.
De momento las cosas no parecían pintar demasiado mal, ya había entrado en calor y me había plantado en la base de Outeiro Malato (Km 21) con un buen tiempo.
Fue a partir del km duro del puerto (al 13% de media con rampas del 18 y más) cuando empecé a notar que no iba bien. Ya lo había subido otras 2 veces así que me era fácil comparar. Hoy no tenía fuerza en las piernas, no iba. Creo que al final acabé tirando de lumbares y coroné dolorido, cosa que nunca me había pasado.

 Aquí se pueden ver las duras rampas aún no siendo la parte más empinada

Km 30 de bici y alegría entre la gente según iba llegando a la cima. El ambiente entre los participantes en general fue fantástico. A mí me llevó subir algo menos de 1h50’; coroné cuando se cumplían 2 horas y 14’ desde que se dio la salida al triatlón. Gustavo ya había pasado hace más de 40’ (¡flipante la bici que hizo el exciclista del Xacobeo!) pero quedaba 1 hora y 31’ para que se cerrara el corte de bici en boxes así que supuse que, siendo la segunda parte en su mayoría descendente, no tendría problema para pasarlo.
Comienzo pues el descenso que no fue tal, al menos en un principio. Durante el tramo de cresteo alrededor del parque eólico empezó a entrar muchísimo viento racheado lateral que nos iba zarandeando la bici. Para mí esta parte se me hizo muy incómoda aunque a cambio nos deja el recuerdo del paisaje y el de haberse enfrentado a los elementos. Como dice el título del blog del gran maestro Pablo Cabeza: agua-viento y tierra, de nada faltó ayer. En ocasiones tuve incluso que quitar el plato porque en los pequeños repechos de esta parte con el viento en contra me quedaba clavado.


Pasado este tramo del reino de Eolo por fin empezamos a descender de verdad, una parte incómoda y la otra más divertida, disfrutando aunque con cabeza y precaución. En el tramo que enlaza de nuevo con el alto del Sifón me encontré con al menos 3 coches, eran cerca de las 11 de la mañana y mucha gente por estos pueblos tiene la costumbre de coger el coche para ir a misa. Con tantas viviendas unifamiliares y pistas es imposible tenerlo todo controlado.
Estos kilómetros fueron un trámite y yo ya me estaba preguntando como me encontraría subiendo. En los últimos repechos notaba algún amago de calambres y eso no presagiaba nada bueno. Pues mira que hacía bien tiempo que no me daban calambres…
Se acaba el descenso y llega la hora de afrontar la verdad; empieza el puertecillo, ese que se bajaba en un abrir y cerrar de ojos y que en condiciones normales no tiene ninguna dificultad. Hoy para mí se convirtió en un infierno. Estaba igual que mi coche al que estos días le fallaba el turbo, se me hizo eterno.
Me pasó mucha de la gente que ya había adelantado en el puerto anterior mientras yo no era capaz de transmitir fuerza a los pedales. Intentaba tirar de cadencia pero con poco éxito.
Fijé la vista en el manillar mientras me repetía para mi mismo – Hay tiempo, - Tan sólo trata de dar una pedalada más… etc.
De vez en cuando levantaba la vista buscando ver el peñón que existe en el alto de Pena Corneira. Estaba deseando llegar.
Hay cosas en la vida que se hacen esperar pero llegan, y por suerte este puerto fue una de ellas. Una vez coronado respiré. Había a continuación unos metros de descenso, que aproveché para tomarme un gel, y luego una ligera subida hasta el cruce con la carretera que baja a Leiro y que, sorprendentemente, pude hacer en plato.
La bajada del último puerto hasta los boxes no tuvo mucha historia. Salvo percance la bici ya estaba acabada. Disfruté del descenso sin arriesgar.
Al final 3h02’50” para este segundo sector a 20,39 Km/h de media. Con el tiempo de las transiciones se quedó en 3h07’34” y el parcial 94º


Carrera a pie (14 km)
Musculamente destrozado. Ya durante el descenso me preguntaba como iba ser capaz de correr. Mi moral no estaba demasiado alta pero el gran ambiente que había en la zona de boxes y meta me terminó de animar.
El plan era simple: poner un pie delante de otro hasta donde pudiera llegar, luego llegado el caso ya caminaría o me arrastraría.
Durante los primeros minutos me dolía cada zancada y pensaba que no iba ser capaz de aguantar pero luego me fui sintiendo mejor y ya en la segunda de las tres vueltas corrí bien, sin dolores ni síntomas de cansancio con un ritmo bastante decente. Sólo tenía que pararme para bajar los 3 o 4 escalones que había tras el puente medieval de San Clodio porque ahí si que las piernas no me daban.
La verdad es que me sorprendía esta recuperación, en el último puerto estaba muerto y ahora así, no pletórico pero conforme a lo esperado si todo hubiera transcurrido de forma normal.


Claro que lo bueno no iba durar eternamente. Si las 2 primeras vueltas salvaron mi parcial de carrera la última fue todo lo contrario. Allí estaba Messié Massó, agazapado tras un árbol para darme de lleno.
¡Menuda pájara!
Me empezaba a sentir vacío y eché mano de un gel que llevaba en el top.
Llevaba porque cuando lo quise utilizar no estaba…
Bueno, pues lo mismo que un coche cuando se queda sin gasolina. Me daba hasta la risa.


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Destrozado total, me sobraron los 3 últimos km. Al inicio de la vuelta estaba alcanzando a Alba Cuba y luego hasta veía como se distanciaba otra vez. Otros corredores que había adelantado en al carrera me volvían a rebasar.

 
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Da igual, aunque el cerebro consuma la poca glucosa que tenga en sangre voy pensar en cosas bonitas. Tengo un montón de amigos esperándome en meta, una preciosa camiseta de finisher y una experiencia que recordaré toda la vida. Todo a la vuelta de la esquina.
1h08’de carrera a pie. Ya está, recta de meta. El speaker, el gran Miguel O Neno dice mi nombre.


SOY UN AVIAMAN


4H40’12”; 90º y 64º parcial a pie. Vaya desastre pero ¿Qué importa? Así la he disfrutado más tiempo, todo queda empequeñecido ante lo que sentí en esos últimos metros. Lo paladeé a gusto, choqué manos, quise grabarlo en mi memoria, unos segunditos más que más da.

No sé, es algo muy especial. Quizás en el futuro llegue a correr IM o alguna prueba de ese estilo pero no creo que llegue a ser tan especial como esta, sobre todo esta primera edición, en mi tierra, organizada por nosotros, un sueño hecho realidad gracias a gente increíble.

 

P.D. Ahora que ya han pasado 3 días el recuerdo de esa línea de meta se hace todavía más bonito. Nunca me supo tan bien una cerveza :-) Estoy muy orgulloso de pertenecer a este club y de todo lo que hemos conseguido...

Quizás no saliera la cita perfecta pero TÚ si lo eres, este domingo me he enamorado :-P

¡Hasta la próxima!

Clasificaciones (completas aquí)
Masculina
1º Gustavo Rodríguez Fluvial Lugo 3:16:15
2º Pedro Antonio Esmorís Remeco Muralla 3:28:06
3º Jose Manuel Pardo Remeco Muralla 3:28:27

Femenina
1ª Aida Valiño Fluvial Lugo 3:54:08
2ª Marta Barbeiro A.D. Fogar 4:17:27
3ª Blanca Labandeira Motobike Pontevedra 4:27:44

Fotos: beaviteri.blogspot.com
La crónica en demonfit

11 comentarios:

Emilio dijo...

Enhorabuena por el parto aviaman¡¡¡

Pablo Cabeza dijo...

Enhorabuena!!... pero recuerda: si organizas, no compitas :-))

Xocas dijo...

¡Enhorabuena! En mi opinión, la organización fue sensacional, los recorridos muy bonitos; y tu carrera, fue muy buena, aunque como todo siempre se puede mejorar. Eso nos lo anotamos para 2012.

Carles Aguilar dijo...

El mérito es enorme.. Además estuviste en los dos lados y eso te permite tener una perspectiva totalmente diferente... Por lo que he leído la prueba fue un éxito, pues nada.. Hay que celebrarlo..!!

Angel dijo...

Eso tiene mucho merito. Enhorabuena y esperando dicha cronica.

Un saludo.

javier dijo...

Noraboa Alfredo. Que envexa disputar algo como o Aviaman.

CSuarez dijo...

Joer, no sabía que ya hay un triatlón en el Ribeiro!. Le acabo de preguntar a la moza que es de allí y no lo sabía. El año que viene contar conmigo

Enhorabuena por todo

Sds

Carlos Suárez

Atalanta dijo...

Enhorabuena, acabar una "larga" siempre es motivo de alegría. En estas distancias a veces la cosa se tuerce y hay que tirar de temple y experiencia. Enhorabuena por la organización, no lo dejéis morir. Ha sido uno de los triatlones más especiales en los que he competido. Un placer volver a verte. Un abrazo.

Furacán dijo...

Emilio, muchas gracias!

Pablo, ya... pero la experiencia al final resultó inolvidable, repetiré!

Xocas, gracias, me alegro de que haya salido todo bien, lo merecíamos!

Carles, si ha salido todo muy bien gracias a todo el trabajo que ha habido detrás y la colaboración de todos.

Angel, gracias!

Javier, gracias meu!

Carlos, es nuevo, este año ha sido la priemra edición y esperemos que siga.

Atalanta, muchas gracias! tu opinión como alguien que ha estado en multitud de competiciones es importante. Intentaremos que el proyecto siga adelante, al presi ya le empieza a pasar el queme y eso es buena señal, si lo hacemos para el año ya tenemos gran parte del trabajo hecho.

Gustavo dijo...

Muy entretenida la crónica. onitos paisajes y bonitas fotos. Envidiable.

Salud!

Javier Gomez dijo...

Acabo de ler de novo a crónica.... e ahí estou nos comentarios eu decindo "noraboa Alfredo, que envexa disputar algo como o Avaiman".
E agora aiqui ando eu con esas tolemías, trouxestesme a lado oscuro, jejejeje