martes, 23 de octubre de 2012

XVII Medio Maratón de Pontevedra

Hay días en los que todo fluye y días en los que todo es cuesta arriba. Parece que mi relación con Pontevedra en cuanto a eventos deportivos no tiene término medio, resulta tanto escenario  de algunas de mis mejores actuaciones como de auténticos fiascos.
Este medio maratón es una prueba muy bonita, bien organizada, con circuito urbano al que se dan 2 vueltas, bueno para seguir desde el punto de vista del espectador y rápida para el participante. Ahora mismo ya está consolidada en su formato actual y la verdad es que tiene poco que envidiar a cualquier otra prueba de ciudades más grandes. Si algo se puede destacar de esta pequeña ciudad es que lleva unos años ofreciendo gran variedad de eventos deportivos y lo hace muy bien.
Después de un par de años sin poder asistir volvía a tomar parte de esta competición, con las ideas muy claras en cuanto a lo que podría hacer, por cuanto soy consciente de mi situación actual.
En el calentamiento le comentaba a los hermanos Espiña (nota para ellos: ya vísteis que os nombré) que no estaba para bajar ni siquiera de la hora y media. Es cierto que la última vez que corrí aquí si lo hice, a pesar de una conjunción de elementos negativos como el mal tiempo, frío , viento, lluvia, un estado griposo y tras haberme pasado media semana enfermo. Pero esto sucede una vez y no es lo normal, además de aquella la temporada estaba más avanzada y había acumulado más entrenamientos y más kilómetros.
Esta iba ser mi 21ª (creo) media de asfalto. Es una distancia a la que nunca le cogí la medida y que no se me da bien, aunque en realidad podría decirse que esta la distancia la preparé sólo una vez y no llegué a correrla (enfermé la noche anterior, me dio tanta rabia que dejé de preparar pruebas de forma específica... y hasta hoy) De todas formas este tipo de pruebas me vienen bien, la capacidad aeróbica es un aspecto en el que cojeo y tengo margen de mejora, hacer estas tiradas 'largas' en solitario me resultan muy aburridas y acompañado de gente se hace mucho más fácil.
Conociéndome como me conozco ya me había pronosticado una marca en la horquilla 1h30'-1h32'.
Pero las condiciones para correr eran ideales, no se podía pedir más. Una mañana soleada, sin mucho calor, tirando más bien a fresco, sin viento... buena compañía, liebres puestas por la organización a distintos ritmos... más facilidades imposible. Podría esperar que la flauta sonase otra vez...
Sin embargo, aún no habría llegado al km 1 cuando tenía tal dolor de piernas que lo único que pasaba por mi cabeza era que la mañana se iba hacer muy muy larga.
Cuando uno lleva más de una década corriendo, de otra cosa igual no, pero de dolores musculares-articulares-tendinosos-neurales acaba haciéndose uno casi un experto. Aún así no recuerdo una carrera de esta manera, con semejantes dolores ya desde el inicio.
Algún entrenamiento sí, por eso quizás pensaba que con el paso de kilómetros, el cuerpo se iría acostumbrando y me iría encontrando mejor. A veces pasa.



El ritmo era suave, el 1º km en 4'25", el 2º y el 3º en 4'16" que sería el ritmo objetivo.
El 5 lo pasé en 21'37", pero seguía igual de incómodo.
Intenté desconectar de alguna manera, centrarme en la carera, adquirir un ritmo y poner el piloto automático, entrar en esa especie de trance que te proporcionan las carreras más o menos largas.
Y creo que en algunos momentos lo conseguí. Durante un par de kilómetros fui dentro de un grupo a buen ritmo al lado de la chica que iba 4ª a la que animaba mucha gente por el nombre: ¡Vamos Pilar!... Suerte tener tanta afición, supongo que era local.
Pero ese momento de buenas sensaciones fue todo un espejismo que se desvaneció tan pronto apareció la primera cuesta. No, quizás ni siquiera fuera merecedora de ese nombre, no era ni un repecho, tan sólo un pequeño desnivel en una calle de cemento.
Me di cuenta de que no impulsaba. No era capaz de hacer una zancada correcta. Los síntomas eran bien concocidos, el sempiterno tema de flexores y extensores de cadera. Ya me hizo abandonar en Leiro hace unos meses y me ha venido dando la lata periódicamente desde 2003? - 2004?



Estaba en el km 7 así que el pensamiento lógico es dejarlo. Me dije: Bueno, pues completo la primera vuelta y se acabó.
Pero el trazado de Pontevedra consta de varios bucles que no se alejan demasiado de un mismo punto.
Es así que, llegado al km 10 (43'41", mal tiempo), me dije ya que estoy aquí y me siento bien de fuerzas me hago el bucle de la avenida de Buenos Aires (sobre 2 Km más) y luego lo dejo.

Foto cortesía de Patxi

Hasta hice la tontería de probar a aumentar un poco el ritmo a ver si así resultaba mejor (cosas que se piensan cuando vas en carrera, marchaba ya en torno a 4'25/Km e hice este kilómetro a 4'17") Evidentemente no fue mejor. Es más, ya me estaba temiendo que antes o después tuviera el mismo desenlace que en Leiro así que volví levantar el pie.
Llegado al 12 cuando ya estaba decidido a dejarlo me dije, mejor dejarlo en el 15, así nos sale un entrenamiento más 'bonito', ya que vine hasta aquí...
Así que decidí hacer también el bucle del campus.
El dolor era incómodo pero dejaba correr, tampoco arriesgaba a una lesión inminente, que en ese caso hubiera parado enseguida. Era más limitante que otra cosa. No entendáis esta crónica como una apología de correr con dolor, yo aconsejo ser precavidos que carreras hay muchas y piernas sólo 2.
Bueno, hecho este inciso, llegué al Km 15...
-Mierda, es que me sabe mal dejarlo. Al menos llego hasta la rotonda del puente de los tirantes y lo dejo allí.
Estaba ya cerca del Km 16. En esos momentos oía la megafonía del estadio. Mi 'tocayo' Huracán Hurtado se hacía con la victoria. Me alegro por este huracán de clase I, yo a su lado soy un simple remolino.
Km 16...
- Por 5 que quedan ¿lo voy dejar aquí?
De momento podía correr. Vamos, llevaba más de 1 hora con dolor de piernas, molestias en la zona de sóleo derecha y psoas izquierda, sintiéndome raro corriendo. Con no demasiada moral... pero también tengo que decir que no me dolía más que 10 km atrás y que posiblemente llegado a este punto de la carrera quizás me dolieran las piernas de todos modos.
Cierto es que no tenía demasiada motivación, me adelantaba todo el mundo y sinceramente, llegados a este punto me daba lo mismo acabar en 1h32' que en 1h35' que en 1'40'. Apretaría el culo por bajar mi marca de 1h28' del año de la pera o incluso por bajar de la barrera psicológica de 1h30' pero en la situación en la que estaba la carrera iba ser un churro igual, haciendo 92' que 99'
Si quería llegar, por esa tontería que siento de querer acabar lo que empiezo y porque con lo de abandonar pasa como con las drogas, que empiezas un par de veces y luego se acostumbra uno a lo 'fácil'.
Sobre el Km 17 o 18 me alcanza Pablo Díaz y su llegada supuso un balón de oxígeno. Quizás no en el plano físico porque seguía igual de mal, pero algo de conversación y ánimos hacen olvidar otras cosas. Pablo había salido de liebre del grupo de 1h35', tiene mucha experiencia como atleta y desde hace unas temporadas como entrenador, es licenciado en CCAFD y lleva entre otros al paralímpico Gustavo Nieves, a Leticia Barbosa, a la marchadora Eva Mª Iglesias o a mi paisano Iván Docampo. Además es buen tío (si alguien quiere entrenar con él va empezar un nuevo proyecto de entrenamientos personalizados. Podéis consultarlo aquí)
Y para el que se lo pregunte: no, no somos amigos cercanos y no se trata de publicidad encubierta. Se portó bien conmigo durante la carrera y creo que su proyecto merece ser conocido.


El descenso por el casco antiguo fue casi un suplicio pero de esta manera llegamos juntos al estadio del centro de tecnificación. Se está convirtiendo en una meta mítica: varios triatlones, entre ellos el campeonato de Europa de tri, la media maratón...
La media vuelta a la pista se me hizo larga, más por falta de ambición que por otra cosa. Ojalá hubiera tenido motivos para esprintar... pero no era el caso.

Tensión en los hombros, demasiado dolor.

Cruzar la meta no me supuso demasiada alegría pero si la sensación de tarea cumplida. Quizás al final no hubiera tanta diferencia entre el tiempo esperado y este, pero lo hubiera imaginado de otra forma. Aunque no  tuviera encima el entrenamiento suficiente para una buena media  si esperaba disfrutar más. Esto fue un poco una cabezonería de la que no me siento especialmente orgulloso pero tampoco arrepentido.
1h34'05" de tiempo oficial, aunque en tiempo neto bajo por un segundillo del 1h34'. Puesto 453º.
21º medio maratón de asfalto completados, 23 si cuento 2 de monte, el último la semana pasada. 
Suma y sigue.
Este año ya no creo que corra más medias, curioso que mi marca del año se quede la de una prueba que corrí disfrazado y de cachondeo. Cosas que pasan.
Hoy he empezado con un curso de escalada y me ha gustado. Hay que aprovechar las oportunidades. Siempre.

Clasificaciones (completas aquí)
Masculina
1º Manuel Hurtado OAAP  1:07:27
2º Rafael Fuentes  Gimnástica Pontevedra 1:08:00
3º Jose Antonio Ramallo  Gimnástica Pontevedra  1:08:28

Femenina
1ª Águeda Blanco  Comesaña S.C. 1:21:52
2ª Soledad Castro  Comesaña S.C.  1:22:55
3ª Eva Mª Iglesias C.A. Bidezabal  1:28:22

2 comentarios:

Jaime N@v dijo...

Una más a la saca, Felicidades!!!

Celina dijo...

Disfruta ese curso de escalada y ya ves que pasándolo bien disfrazado y sin expectativas de tiempo es cuando las cosas fluyen. Hay días en los que las cosas no salen, pero no hay que darle mayor importancia. Muchos besos y ánimo, ya me gustaría correr una media a ese ritmo, ni en mis mejores sueños!