lunes, 31 de octubre de 2011

XXXIV Carreira Pedestre popular de Santiago

Estupenda carrera. Ya hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien. Me dio algo de pereza desplazarme hasta allí porque ya había estado en Santiago el día anterior (curso de entrenador deportivo, 9 horas metido en una sala) y también el fin de semana pasado pero ahora reconozco que mereció la pena.
De Compostela no voy decir nada porque creo que ya está todo dicho, quien haya estado allí lo entenderá y el que no haya estado pues... ¡es una visita muy recomendable!. Por mucho que uno se acostumbre no puede pasar por la Plaza del Obradoiro sin levantar la cabeza y mirar alrededor. No sé si hay ahí un santo enterrado o no pero de que el lugar es en cierta manera 'mágico' no tengo ninguna duda, a veces el ser humano es capaz de hacer cosas extraordinarias.
Del recorrido tampoco voy a decir mucho. En este blog ya han aparecido crónicas de otros años y sería repetir lo mismo. El circuito más o menos e mantiene (algún año ha habido alguna  pequeña modificación por obras) y los 'puntos calientes' son de sobra conocidos: Vite, la salida, el campus, el casco viejo... La distancia oscila entre los 12 poco y los 12 mucho pero más o menos por ahí anda siempre. También es cierto que los aspectos negativos se suelen mantener también de unos años a otros: masificación, ciertas actitudes, colas... (este año se mejoró, todo hay que decirlo)


En otras ediciones me sentí como si estuviera en medio de una feria (con la 'fobia' que tengo yo a las multitudes) pero esta vez fue diferente, disfruté de principio a fin. Llegué con tiempo para coger el dorsal sin apenas colas y me encontré con la primera sorpresa de Álex cruzando el Obradoiro gritando y corriendo como un loco para saludarme. ¡Menuda vista tiene!
Empecé a calentar también temprano, sobre las 9:20 para luego poder situarme pronto en la salida. Esta vez si que no quería que me pasara lo mismo que hace un par de años, que salí hacia la parte de atrás y fue un auténtico agobio tanto esquivar a la gente como soportar los empujones de algún ansioso.

La mañana estaba algo fresca a esas horas pero lucía un sol espléndido así que presumiblemente no pasaríamos frío. De todas formas me puse unos manguitos que es una solución muy versátil y cómoda para estos días de entretiempo.
A las 10 se dio la salida. Este año no tuve ningún problema. Estaba situado en 5ª o 6ª línea por la parte derecha así que alcancé pronto la alfombrilla. Luego hice toda la subida de Juan XXIII también por la parte derecha. Recorrí algunos metros más porque la calle hace un ligera curva a la izquierda pero en cambio fui muy tranquilo sin nadie que me estorbase.

¿Donde está Wally? Pues anda cerquita del arco de salida, yo ya me vi.

Desde el principio fui muy cómodo porque la consigna de hoy era disfrutar, dejar de lado el reloj y simplemente volver a encontrar el gusto en el correr por correr.
Cuando todo transcurre tan plácidamente es difícil escribir una crónica. Es como si en una novela a los protagonistas todo le va sobre ruedas desde el principio,  narrativamente tiene muy poco valor ¿no? Nos gustan más las historias con contenido dramático, somos así. Por eso probablemente esta será una crónica muy mala, todo fue bien desde el principio hasta el final.
Con los  km cayendo sin dificultad y condiciones ambientales benignas aquello parecía más el típico paseo dominical que otra cosa. ¿Quien puede hacer una crónica de un paseo dominical? (bueno, a lo mejor Mildo puede)
Lo único que rompió quizás la monotonía (agradable eso sí) de la mañana fue la llegada del Pescas y Pirri, además de Beni del Pabellón. Debía ser en torno al km 5 o así. Pescas por supuesto corre mucho más pero acabó tocado muscularmente la semna pasada en Pontevedra y hoy estaba acompañando a Pirri (es decir, que llevabamos un transistor con patas) Un poco por seguir el juego decidí ir con ellos.
-Mientras no encuentre un culo más bonito me voy detrás de estos jeje ( y sí, culo más bonito apareció ¡vaya si apareció! pero ya habíamos llegado a meta :-))
El ritmo seguía siendo cómodo, quizás un poquito más elevado al que llevaba hasta entonces aunque tan solo hubo un km en el que marchamos por debajo de 4' (pero porque era en su mayor parte llano o descendente). Tenía claro que en el momento que empezase a notar que el ritmo fuera demasiado alto para mí los dejaría marchar, porque a eso no había venido hoy
Así pues la carrera continuó transcurriendo de forma animada entre calles con público y otras sin él, pequeños repechos y giros. Por ahí se empezó a ver también alguna que otra petada y gente que llegaba bastante fuerte desde atrás. Vamos, lo habitual de este tipo de carreras.

.
A partir del km 8-9 afrontamos la temida cuesta de Vite. En el fondo lo que la hace dura es el ritmo que llevas. si tratas de mantener un ritmo alto es normal que se atragante, si vas cómodo no deja de ser un simple repecho (un poquito largo pero nada del otro mundo)
Una vez coronado sólo resta lo mejor de la carrera. Un precioso descenso por el casco viejo para acabar en el marco incomparable de la plaza del Obradoiro.



El año pasado con la lluvia fue un tanto peligroso pero esta edición fue una auténtica delicia. Había muchísimo público animando y la verdad es que daba gusto correr por allí ¡la gallina de piel! como diría uno que yo me sé.
De todas formas tampoco quise aquí acelerar mucho el paso ¡no me apetecía! Tampoco iba lento (7'45" los 2 últimos km) pero no me importó que me pasara gente. Fueron unos km para disfrutar y recordar, abrir los ojos y agudizar los sentidos ¡no me perdonaría perderme esto por arañar unos segundos!
Llegamos por fin a la plaza. Me da pena que se acabe. Veo que el reloj de meta marca algo más de 50'. Miro para atrás y veo un grupo que viene esprintando. Me hago a un lado para que pasen. Dejo de correr, si a alguien le hace ilusión ganar un puesto y hacer el 500 y pico no voy ser yo quien se la quite. Entro andando en meta pero contento, muy contento.
No voy ser yo el que hable aquí en contra de la competición 'pura'. Me gusta competir, he disfrutado mucho en pruebas marcándome retos en forma de tiempos (ejemplo este año en Maceda) o de quedar lo más arriba posible, he disfrutado sufriendo y vaciándome para hacerlo lo mejor posible en muchas ocasiones, pero no es algo imprescindible para pasarlo bien. La experiencia de salir a simplemente a 'rodar' una carrera, de competir a un ritmo cómodo algo menos revolucionado de lo que podrías hacerlo, puede llegar a ser una experiencia tan o más gratificante y es bueno practicarlo de vez en cuando para que no se nos olvide. A mi lo que me gusta sobre todo es correr (y nadar, y triatlonear) y saber que también lo puedo hacer y disfrutar sin tener en cuenta el reloj o sin preocuparme si llego delante o detrás de fulanito, me hace sentir más libre y disfrutarlo mucho más.

Clasificaciones (completas aquí)
Masculina
1º Hassan Lekhili  Ourense Atl. 36:32
2º Helder Santos  Cyclones Sanitop (POR) 36:42
3º Carlos Villamor Gimnástica Pontevedra 36:55

Femenina
1ª Rafaela Almeida  Sport Lisboa e Benfica (POR) 42:24
2ª Solange Andreia Pereira Playas de Jandía 43:00
3ª M. Yolanda Gutiérrrez  Comesaña S.C.  43:54

Galerías de fotos: Elcorreo, Xesús R., Xinzo,

5 comentarios:

Angel dijo...

Haces bien, que no siempre hay que matarse, jeje. Disfutando luego llegan recompensas mejores.

Un saludo.

Marieta dijo...

Pues a mi estas crónicas me gustan :-) Que con las de esfuerzo y más esfuerzo a veces sufrimos los demás también, y hasta sudamos desde casa.

Xocas dijo...

Lo de entrar andando en meta se va a convertir en un clásico furacaniano (¡ostras! menudo palabro). Por cierto, una crónica muy entretenida.

Celina dijo...

Me encanta tu filosofía y me alegra muchísimo que hayas disfrutado de principio a fin. La carrera tiene que ser muy bonita

Furacán dijo...

Angel, a veces hay que bajar un peldaño para subir 2.

Marieta, jejeje de todo tiene que haber.

Xocas, otras veces es por otro motivo, la próxima vez entraré de espaldas jaja

Celina, está bien aunque en algunas ediciones me pareció una feria, en esta no tuve problemas y disfruté.