sábado, 27 de mayo de 2017

IV Volta á Illa de Ons

Tenía muchas ganas de participar en esta prueba y no me defraudó. No es una carrera más, es una pequeña aventura que comienza desde el momento que te montas en el barco. Correr en una pequeña isla a la que no se puede llegar por ningún otro medio (salvo helicóptero) es excepcional, y si además forma parte de un parque nacional, no posee carreteras ni coches (salvo un par de todoterrenos oficiales y unos tractores) y sí unos paisajes de ensueño, para que contarlo. Cumplía además un sueño de la infancia de estar en la isla. De aquella pasaba parte de mis vacaciones de verano en Portonovo y siempre le insistía a mis padres que quería ir pero al final nunca me llevaron.
En las Cíes he estado ya unas cuantas veces de mayor, incluso una vez de ellas llegué paleando en kayak, pero en Ons nunca. Hasta ahora.


Tocó madrugar para pillar el dorsal y el barco. La mañana estaba muy bonita y parecía que iba quedar un día despejado. Al final no fue así y nubló. a la vuelta incluso llovió y se puso desapacible, pero a primera hora de la mañana estaba muy bueno. Perfecto para disfrutar del trayecto en barco en la cubierta superior. No pude evitar acordarme de la mítica escena de "Los lunes al sol" Anti-podas, lo contrario...


El viaje para mí fue agradable, aunque al irse acercando a Ons el mar se iba poniendo más movido. Hubo alguna gente que se mareó y algunas vomitonas, pero para mí estaba perfecto.
Me gusta el olor a sal por la mañana...


Ya en la isla pudimos comprobar que la mañana no iba estar tan buena como parecía. Nada más desembarcar pudimos comprobar la fuerza del viento que nos acompañaría toda la jornada. También empezaron a verse más nubes en el cielo. Cuando tocaba sol hacía calor, cuando tocaba sombra algo de fresco. De todas formas la temperatura para correr era buena, no se podría decir lo mismo de la humedad como luego pudimos comprobar.
La espera hasta la hora de la salida se me hizo amena. Luego dejé mis cosas en el guardarropa y troté un poquillo por los alrededores para calentar. 
En esta carrera los dorsales se agotaron en apenas 1 día o 2. Por tanto salimos más de 300 personas dispuestas a dar buena cuenta del recorrido. La distancia se aproximaba a los 20 Km divididos en 2 vueltas, la primera un poquito más larga, la segunda repetía parte del recorrido de la primera pero luego subía hasta el faro. El terreno era fácil y no técnico, pistas de tierra en su mayoría, pero el perfil era bastante sinuoso. No había grandes subidas ni bajadas pero siempre estabas con continuos cambios de desnivel.


Los primeros kilómetros se me hicieron un poco agobiantes porque estábamos todos muy juntos y las pistas no son muy anchas, pero conforme transcurría la prueba ya se iba colocando cada cual en su sitio. 
El ritmo era relativamente rápido para el tipo de terreno. Todos los kilómetros me salían a menos de 5'. El paisaje era magnífico, las vistas al mar, los rincones de la isla. Molestaba el viento cuando soplaba en contra y se agradecía cuando era a favor. Lo que peor llevaba era la sensación de bochorno, mucha humedad, el sudor pegado a la piel, parecía que se respiraba mal.


No era una prueba para fundirse y reventarse, sino para disfrutarla y saborearla, al menos para mí, así que tampoco quise forzar mucho la máquina.


La primera vuelta se me pasó rápido. La peor parte fue el tramo repetido de la segunda vuelta. Pasar 2 veces por el mismo sitio y sobre todo saber las subidas que iban a venir, se me hizo un poco duro. Las piernas ya no iban frescas y los kilómetros parecían más largos que antes. Tampoco sabía en que momento comenzaría la subida al faro. De todas formas, en general iba ganando posiciones.


Fue un corredor que marchaba a mi lado y que había alcanzado momentos antes el que me dijo: ahora comienza la subida la faro y luego todo es bajada. Eso me animó y se me hizo más llevadero.
Las vistas en la cima molan pero el viento parecía empeñado en hacerse el protagonista. Menuda forma de soplar ahí arriba. Se agradecían los valientes y los voluntarios que estaba animando.


La bajada ya fue a tumba abierta por pista de cemento. Un par de kilómetros.


Al final cruzo la línea de meta en 38ª posición con 1h27'56". No parece nada mal. Por los tiempos que hizo la gente más o menos salían unas marcas de medio maratón (se ganó con 1h13') así que creo que la actuación fue buena. La experiencia global fue aún mejor.
Quizás fuese una pena que el tiempo no acompañase un poco más y disfrutar de un bañito en el mar a la tarde. De todas formas a la playa fui igual. El viento incomodaba por veces pero es todo un privilegio gozar de este paraíso, sobre todo ahora. Creo que si lo viera lleno de gente como en el verano no me gustaría tanto.




También hice "amigas"

Conforme transcurría la tarde el día se fue poniendo más desapacible y a la hora de volver comenzó a llover. El regreso en barco fue movidito. La suerte es que así no tenías pena de regresar a la civilización.


Atrás queda Ons, un deseo de la infancia cumplido y una carrera para recordar. Ya me he dejado allí una parte del corazoncito. Espero volver.

Clasificaciones (completas aquí)
Masculina
1º Óscar Piñeiro Kennel Den  1:13:14
2º Gustavo Caballero  1:14:52
3º Francisco Antonio Mallo 1:15:36

Femenina
1ª María Casaleiro Trote Borriquero 1:28:18
2ª Leticia Vilas 1:28:37
3ª Mónica Touriño Kennel Den 1:36:37

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