martes, 31 de julio de 2012

Just for the love of it

3 competiciones en 3 días, esto si que es vida jeje o más bien una simple excusa más para hacer lo que nos gusta pero en buena compañía. Es tiempo de verano, de desconectar un poco y de dejar por unos días apartados los problemas, que estarán esperándonos a la vuelta de la esquina, pero que por unos días pierden su protagonismo. A falta de vacaciones de verdad bien vale el cambio de rutina.
Esto es como las fiestas de los pueblos. El viernes abrimos boca con la carrera popular del Barrio da Ponte, una de las que forma parte del circuito 'Correndo por Ourense'; carrerita cortita, de unos 5 Km, muy rápida pero que se hace durilla precisamente por eso, tiene unos repechines para quedarse sin aliento.
Buen ambiente con los amigos de las carreras y los peques.

Jesús, Elpidio. Lalo, Susana... a donde señalaba ni me acuerdo.


Un calentamiento entre conversaciones y a cumplir el trámite.


Las vueltas eran un poquito más pequeñas que el pasado año, o no llegaba la cinta o faltaban vallas, un punto de giro 25-30 m más cerca que entre ir y volver multiplicado por 3 resultaba una diferencia significativa.

No es que sea insociable, pero los instantes previos a la salida, empaquetados tras el arco, eran demasiado 'sociales' para mi gusto. Demasiada humanidad junta. De prolongarse en el tiempo acabaríamos cayendo al suelo por el calor y la falta de oxígeno. 
Así salí desde una posición bastante adelantada a pesar de correr sin grandes aspiraciones.


Las sensaciones no fueron muy malas, faltó algo de ritmo o que la cabeza y el cuerpo no estaban todavía muy bien conectados. Daba la impresión de estar en principio de temporada, nada parecido a las sensaciones de Cambados por ejemplo, pero en esta primera semana de vuelta a los entrenamientos de carrera no hay queja.


Correr de más a menos no es habitual en mí aunque en este caso puede ser disculpable: 6'19-6'31-6'38 el parcial de cada vuelta.
Faltó ritmo y fondo: 19'30" para como mucho unos 5 Km, no más. Puesto 72º y sin molestias.


Sumado a los 3500 m de natación de la mañana, un día completo.

Clasificaciones (completas aquí)
Masculina
1º Iván Docampo  Gimnástica Pontevedra  15:10
2º Óscar Ramos  ADAS Barco 16:04
3º Jose Manuel Casado  Vía XVIII 16:07

Femenina
1ª Sonia Teijeiro  Veteranos Pabellón  19:46
2ª Sonia Vázquez  Furafollas  20:34
3ª Isabel López  Jimbarán R.  20:57

Fotos: Fatidias

Sábado.
Paseito en btt por la mañana y travesía a nado por la tarde.
XV Descenso a nado del río Cabe en Monforte de Lemos, una travesía muy familiar pero que me gusta, precisamente por eso.
Este año cambió un poco de ubicación y recorrido por diversos problemas. 2 distancias a escoger, pudiendo hacerse las 2, que este año sí, las distancias reales se ajustaron a lo anunciado.


El día no se presentó muy veraniego que digamos, no hacía frío pero estaba todo nublado. El agua tenía pinta de estar fría y lo estaba, al menos para mi gusto, aunque yo tengo muy poca capacidad para aguantar el frío.
La intención era hacer las 2 distancias como la última vez pero despues de acabar la primera me quedó el cuerpo frío y no me apetecía volver al agua. 
La verdad es que nadando no pasé frío pero esperando la salida parado si. Si fuera continuo seguramente hubiera nadado las 3 vueltas sin problemas.
Poquita participación, mucha chavalada de natación, de los que te dejan en evidencia jeje y bastante público mirando (en relación a los participantes), televisión, fotógrafos...


La travesía no tiene ninguna dificultad, recorrido ida vuelta separado por corchera, no hay corrientes y el único problema era encontrar con ramas, algas o alguna piedra.
600 m pasan pronto, intenté centrarme en alargar la brazada y no estropear mucho la técnica. 


Al principio seguí a unos gorros rosas pero luego me dejaron atrás.
12'19" y ya me pongo de pie para salir del río.


Esto es quizás lo más complicado.


Espectacular arco de meta, me encanta jaja



Después un buen chocolate y bizcocho que sientan de maravilla.
La prueba de 1200 en gran parte repitió los protagonistas de las prueba de 600 aunque le que de verdad dio la nota fue el Pescas, llegó tarde (que raro...) y se metió en medio de la prueba cuando la cabeza empezaba la segunda vuelta. Al final acabó las 2 vueltas y ni siquiera fue el último.

Clasificaciones
600m
Masculina
1º Pablo Roi Balsa
2º Héctor Pérez
3º Jesús Carlos Quintas

Femenina
1ª Consuelo Pascarán
2ª Laura García
3ª Cristina Varela

1200m
Masculina
1ª Pablo Roi Balsa
2ª Héctor Pérez
3ª Jesús Carlos Quintas

Femenina
1ª Sandra Presas
2ª Consuelo Pascarán
3ª Laura García

Fotos: Patricia.

Domingo
Fin de fiesta y el plato principal del fin de semana: III Travesía a nado Costa Serena.
Me gusta mucho esta travesía y llevo participando desde la primera edición. aunque el recorrido original, con salida desde Baiona, fue para mí el más bonito lo de ir hasta el faro también tiene su encanto.

Preciosa mañana con un gran ambiente y unas condiciones ideales para nadar, hasta el agua estaba a una buena temperatura para lo que son las frías aguas de la costa gallega.
Muchos repetíamos y otros debutaban. El hombre este de mi lado en unas pocas semanas pasó de no nadar nada a terminar esta travesía con muy buen tiempo y de forma sobrada. Y eso que antes de lanzarse al agua toda eran dudas y lloriqueos...
Dicen que en el colegio también era así, el típico niño repelente que dice que va suspender y luego saca sobresalientes :-D

Grande Oscar



No fue el único de los amigos allí presentes. Jesús no se pierde una, Susi tenía sus dudas pero hizo un tiempazo, Mónica ganando...



Salí muy tranquilo con ganas de disfrutar de la natación y del entorno. Calentando había visto pececillos, me encanta.


Sin embargo  un poco por la distracción a causa de las condiciones perfectas cometí varios errores de principiante.
No llevaría ni 100 metros nadados cuando me empezó a molestar el cuello del neopreno. Me había untado bien de vaselina salvo en el punto que me rozaba, justo en el nacimiento del pelo, un punto muy pequeño pero que me debía coincidir con un velcro o algo así.
Intentar aliviar la molestia en marcha no era tarea sencilla y de hecho no lo conseguí, nadé bastante incómodo aunque esta primera parte no tanto ya que la orientación era fácil y no había necesidad de levantar mucho la cabeza. El faro es una buena referencia muy fácil de ver. 


Hasta la mitad del trayecto más o menos fui en grupo pero luego empezaba a haber palos y decidí abrirme un poco para nadar más a mi aire. Me pasé un poco porque doblé el faro a unos 10-15 m mientras veía que otros lo hacían más pegados. De todas formas lo peor no fue eso, lo peor es que al doblar el faro me di cuenta de que ya no sabía el camino de vuelta.

Minutos antes, desde la playa, veía muy bien la línea de boyas que conducía al segundo de los giros pero allí, desde el agua, con el sol de frente, sólo veía reflejos y ninguna de las boyas (que eran de color amarillo)
Pues estamos buenos...
Levanto la cabeza (me roza el cuello), veo unos gorros amarillos y decido seguirlos, espero que estén mejor orientados que yo. Alcanzo a uno y voy detrás, no sé si va bien o no pero me fío...
Por fin veo una boya pero está muy a la izquierda. Trato de localizar la siguiente sin éxito.
Se nos unen un par de nadadores más y hacemos un grupito de 4. Me dejan a mi en cabeza que no tenía ni idea de por donde ir. Intento recordar la referencia del año pasado en la costa....
Estoy perdidísimo y me hago el remolón para que alguno de ellos pase delante.
No sé muy bien que sucedió pero de ahí a unos minutos me veo solo. Me paro, nado un rato a braza a ver si veo las malditas boyas y le acabo preguntando  a uno de los kayaks por donde era.
Lo cierto es que nadar sin saber hacia donde resulta un poco agobiante.
Poco rato después me encuentro con otro nadador y seguirlo me vale la vida, no sé si iremos bien o no pero ya no me despego que mejor perderse acompañado. Nadaba un poco menos que yo pero no me arriego a seguir haciendo eses sin sentido, lo sigo hasta el último giro.
De allí hasta el final es muy fácil, sólo hay que seguir las boyas de la línea de playa. Esta parte la difruté un poquito más, dejo a mi compañía y puedo nadar mejor.
Por fin diviso la meta pero ya me dejaba sin doblar la última boya (una de playa) culpa mía por no estar atento a la explicación del circuito porque no recordaba si había que doblarla o no. Los kayaks me lo indican y corrijo mi trayectoria.
Últimos metros, me pongo en pie cuando mis manos tocan el suelo y lo primero que hago es desabrochar el neopreno que me está matando.
¡Ah mierda!, que me olvido que esta travesía tiene control por chip y hay que pisar la alfombrilla.


Para el crono en 1h25'49", no sé si reir o llorar, son 11 minutazos más que el año pasado... pero voy reir...
Sé que no nado tan mal.
Me queda una sensación extraña, a nadie le gusta empeorar pero por otro lado ¿es tan importante?
Vivimos en una sociedad muy competitiva, estos días se están disputando los JJ.OO. Se habla mucho de medallas  (y de los tweets de algunos deportistas), de quien será el rey/reina de los juegos, que si Phelps está de capa caída, que si Ye, que si Bolt...
Pasa como con la comida, sin cierta dosis de competitividad la competición es sosa, pierde su esencia, no sabe... pero cuando es excesiva tampoco hay quien la trague. 
¿En el fondo qué? los records se baten, las medallas se olvidan, la gloria -al contrario de lo que afirman- es efímera. Me avergüenzo de la comentarista que dice que los nadadores de las primeras series son unos matados, me avergüenzan las actitudes de ciertos deportistas más típicas de programas tipo 'hermano mayor' que de unos juegos... Se entiende hasta cierto punto cuando el deporte es un medio de ganarse la vida pero no se debería perder la perspectiva. Lo peor es aún cuando se traslada a los 'deportistas de andar por casa'; en esta travesía a un chaval le arrancaron de un manotazo y perdió un Garmin recién comprado, a otro participante le arrancaron gorro y las gafas por varias veces... ¿de que vamos?
Ahora leo la historia del único superviviente de los medallistas en los juegos del 36, una frase me llama la atención: "Es sólo un juego, no una guerra". En septiembre cumplirá 99 años,  sobrevivió a una guerra mundial, sigue yendo a la piscina y a caminar... ya no va ganar medallas pero sigue activo, quizás de esto sabe un rato. Porque probablemente lo peor de la competitividad sea, y en esto también reconozco haber caído, que llega a eclipsar algo más importante: el gusto de hacer las cosas por su valor en sí mismas.

Clasificaciones (completas aquí)
Masculina
1º Roque Oca  51:05
2º Pablo Leite  53:11
3º Alberto González  53:27

Femenina
1ª  Mónica Incera  55:19
2ª  Bogna Mazur 1:00:00
3ª Nuria Multiba 1:06:06

4 comentarios:

Mario dijo...

Hola, si te vale de consuelo, mi tiempo y el de la mayoría de los participantes que repetimos fue de unos 5 minutos más en esta edición. En el mar no se puede comparar tiempos, la corriente, mareas, las boyas colocadas en distintos puntos, etc.

Xocas dijo...

Que manera de aprovechar el tiempo. De mayor quiero hacerlo como tu. En otro orden de cosas, comentar que la competición esta muy desvirtuada, y los juegos, pues también. Leíste la ultima entrada de Marta Jiménez? Cuidate!

Furacán dijo...

Mario, ya ya sé pero los 11' ya me indican que no nadé bien, es demasiada diferencia, pero bueno tampoco importa.

Xocas, si si, suelo leer a Marta, escribe muy bien, totalmente de acuerdo con su entrada olímpica.

Celina dijo...

Pero qué tres días! felicidades! totalmente de acuerdo con tu reflexión final, si no vivimos de esto, ¿para qué amargarnos con los tiempos? ánimo!