lunes, 26 de abril de 2010

Edurne

"Tengo 37 años. Y, a día de escribir estas líneas, un palmarés deportivo con doce cumbres de más de ocho mil metros. Es mucho, supongo... Pero por otro lado - ¿eso es todo? No tengo marido, ni hijos, ni una carrera profesional que me asegure una pensión cómoda. De hecho, no tengo claro en qué estado voy a llegar a la edad de jubilación: por lo pronto, ya he perdido dos dedos por el camino.

A veces miro a mi alrededor y, contemplando las vidas de otros, me sorprende comprobar como ha transcurrido la mía. Mis amigos sonríen en las fotos de familia… En muchas de las mías tengo la cara desencajada por la altura y el sufrimiento mientras que en otras, maquillada y peinada y bajo los focos, apenas me reconozco. Gente que nunca he visto sigue mis pasos, opina sobre mis logros y fracasos, augura mi futuro, adivina mis motivos para hacer lo que hago. Y yo, mientras, boqueando de camino a la cumbre, en una pendiente inmensa y blanca... ¡A veces me siento tan sola ahí arriba!

Desde mi primera expedición a un ochomil (el Dhaulagiri en el 98, con 25 añitos), he regresado al Himalaya cada año. O, más bien, apenas he pasado temporadas en casa entre expedición y expedición, cultivando con los años una incómoda sensación de provisionalidad, de desarraigo, de vivir en un precario campo base del que no quedará rastro cuando llegue el monzón.

En esos momentos siento vértigo por los años de mi juventud, por lo que he perdido, por el torbellino de mi vida nómada. Pero luego recuerdo lo que he vivido...
El tiempo transcurrido estalla en mi memoria en forma de flashes de hielo azul, rostros curtidos, mantras de un lama, noches terribles y viento que aúlla, intensos momentos robados al destino, crujido de crampones, falta de aire, una mano enguantada que levanta el piolet en señal de triunfo, y la increíble visión del mundo a mis pies.

Esta primavera será otra más en el Himalaya, pero también será diferente. Quiero subir no una montaña, si no dos – pero pueden ser las últimas del proyecto en el que llevo tanto tiempo centrada. Annapurna y Shisha Pangma – dos puertos de ochomil metros antes de cruzar la meta. Me juego mucho. Si fracaso, confío en poder seguir intentándolo. Pero - ¿y si triunfo? Como dice el tópico, haría mi sueño realidad… Pero, y entonces, ¿qué? Ahora me doy cuenta de que los gigantes del Himalaya no me han dejado ver más allá…

Y precisamente más allá está la razón para correr hacia la meta… Una vez la cruce se abrirán otras puertas, descubriré otros caminos, surgirán otras vivencias que recordar más adelante. Quiero terminar cuanto antes mi “Desafío 14x8000”, es cierto. Porque quiero saber qué me espera luego. Porque necesito completar el círculo, cerrar una etapa que, pese al inmenso precio que me ha exigido pagar, creo absolutamente que ha merecido la pena. Y que, cuando en un futuro mire atrás, con serenidad y perspectiva, seguramente llegue a la conclusión de que estos han sido los mejores años de mi vida."


No sé si añadir algo. Creo que todo aquel que alguna vez en la vida ha abandonado, aunque sea por un momento, la "autopista" que nos marca esta sociedad y ha intentado trazar su propio camino puede captar todo lo que hay detrás estas líneas. A mi por lo menos me ha llegado.
Mucha gente la critica, cosa nada extraña viviendo en el país donde vivimos, donde parece que todo se bipolariza. Incluso se pueden leer por ahí comentarios bastante desagradables. Pero yo, aún sin conocerla, la admiro. En primer lugar como altleta, porque subir esos colosos empequeñece cualquier otro esfuerzo, pero también por lo que ha transmitido.
Personalmente me da igual que sea la primera en hacer los 14 ochomiles o no, eso se lo dejo a los medios que viven del forofismo. A mi me llega con leer textos como estos.

22 comentarios:

davidiego dijo...

sólo se puede admirar a la gente que intenta conseguir sus sueños.

davidiego dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
davidiego dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jaime N@v dijo...

Que manera de luchar!!! Admirable...

Si te lo tengo que explicar... dijo...

Es una tía que me parece muy interesante más allá de sus gestas deportivas y de su belleza. Y esta reflexión que nos pones es un motivo evidente. Gracias Furi.

Mildolores dijo...

Davidiego debe tener tres sueños por conseguir, jejejeje.

Bonito texto.
Envidiable forma de vida.

Francisco Castaño dijo...

Lo importante es ponerse una meta y luchar por ella, lo que pasa es que si te sales de lo estipulado, te tratan de loco, pero si eres feliz, ¿que mas da?

Atalanta dijo...

La gran atleta esconde mucho fondo detrás. De los que salen en el Marca, éstos son los que me interesan.

MAE dijo...

¡¡¡IMPRESIONANTE, EDUERNE!!! yo la admiraba antes de leer este texto, pero ahora mucho más, me ha parecido precioso, sincero, emotivo y lleno de vida y sueños.

Sea la primera o no lo sea, para mi esto es una pequeñez, un detalle sin importancia, lo que esta mujer está haciendo es digno de toda admiración, sobre todo por su lucha en conseguir su sueño, su meta. Me ha impresionado so bre todo cuando habla de su 2jubilación" ¡¡¡cuánta razón lleva!!!, ¿quién sabe como estará? pero ella sigue luchando, su sueño es lo primero, y después .... vendrán otros y espero que sea igual de dichosa, te lo mereces sigue luchando por lo que deseas ¡¡¡eres grande!!!

Los sueños, sueños no son, se pueden hacer realidad y eso es lo bonito de soñar.

Besicos

ser13gio dijo...

Siendo uno de los que la "critica", sincero y admirable texto.

No me gusta el circo, no me gustan las gestas hiperbólicas "descafeinadas", no me gusta que se le dé tanto mérito a algo que se ha hecho hace 25 años... pero de casi nada tiene ella culpa. Afortunadamente hay una persona detrás, y eso le da la vuelta a la tortilla. Que consiga pronto su objetivo, que ha jugado mucho con fuego y que haga lo que quiera con su vida y futuro, que para ello son suyos.
s

Emilio dijo...

Genial, no lo habia leido y eso que ayer me chupe una entrevista entera de ella, me encanto

Marieta dijo...

Increíble su sinceridad.

Un texto bonito y emotivo.

Me cae bien esta chica...

davidiego dijo...

espero que "descalifiquen" a la koreana si de verdad no ha hecho alguna cumbre como se supone que ha hecho. Me cae bien Edurne.

Cristóbal Rodríguez dijo...

Aupa va EDURNE, tu puedes estamos contigo.
Muy furi parece que los tienes presentes para la ocasión los relatos enhorabuena de nuevo.
Saludos de Elena Martinez

Xocas dijo...

Un texto enorme. Nada que añadir por mi parte.

Furacán dijo...

DD, no sé si sólo pero si es un punto a favor.

Jaime, si, para mí lo es.

Manu, a mi también me parece interesante además de guapa :-)

Mildo, :-) envidiable a veces supongo, en todo caso envidiable es tener la oportunidad de realizar un sueño.

Fran, tienes razón, más locos serán los "cuerdos" que desperdician su vida criticando a los demás.

Atalanta, a mi también.

MAE,pues si, así lo veo yo también.

Sergio, a mi tampoco me agradan ciertas cosas, ya he dicho que el forofismo se lo dejo a los medios.

Emilio, en su página hay algún que otro texto que merece la pena, el último comunicado para mi genial.

Marieta, a mi también.

DD, bueno eso parece pero tampoco le voy restar méritos a la coreana. Eso sí, ella siempre sabrá lo que ha hecho, si miente simplemente me parecería una oportunidad perdida para convertirse en grande.

Cris, son gente que me gusta seguir y que me inspira, prefiero seguir estas noticias a las del color de los gayumbos de CR9. Gracias por los saludos de parte de Elena, me hace ilusión.

Xocas, pues eso, Amén.

Viento a Favor dijo...

Yo me siento aliviada de que también a ella le sucedan esos episodios de mirar las vidas de los demás (tan ordenadas y tan centradas en seguir una dirección) y sentir un ligero desasosiego al mirar la tuya y no saber qué responder, encogiéndote de hombros a la pregunta de.. y el próximo año?? Ya se verá!
Reconozco haberla criticado también, no duramente pero sí por convertir las ascensiones sagradas al Himalaya en una carrera por ser la primera. Por cierto, parece ser que la koreana está bajo sospecha de haber hecho "trampas" en alguna de sus ascensiones (en las fotos de una cumbre que aseguró subir, expuso fotos que no se correspondían y parece que en otra foto se intuían siluetas de bombonas de O2..). Es esta basura la que critico en un lugar tan especial como el Himalaya (que ya nunca podremos conocer en su estado natural).

el chulo dijo...

a mi esta mujer me parece mu grande.
ademas, lo que leo me gusta y lo que leo entre lineas mas.
por desgracia siempre habra quien critique... o por suerte porque a veces las criticas hacen precisamente, sin querer, lo contrario a lo que pretenden; y cuando eso ocurre es porque a quien se critica esta muy muy por encima de las ideas.
grande Edurne, grande.

Oscarunin dijo...

SENCILLAMENTE SOBRECOGEDOR !
QUE ESCALOFRIO

Ishtar dijo...

Yo creo que cada uno tiene que tomar su camino, que puede ser uno u otro o incluso ir cambiando a medida de los años. Quien critique esto es que anda perdido en el suyo.

Está claro que cuando te expones al público, cualquiera puede opinar. Sin duda. Pero yo creo que nadie se molesta en opinar o criticar de la gente gris, insulsa, anodina. No sé Edurne, pero yo prefiero ser criticada a ser gris. pero bueno, también hay gente que opta por lo contrario, y libres son, pero desde luego no son los grises los que mueven el Mundo...

Besicos!

Furacán dijo...

Sonia, como ya dije antes hay aspectos que a mí tampoco me gustan, como el que tú apuntas. Pero me refiero más bien, no a que no se pueda criticar, sino a la polarización que se suele hacer, o blanco o negro, o ángel o demonio. Y las personas son sólo personas, con sus luces y sus sombras, y unos aspectos no quitan los otros.

Chulo, sí, supongo que sí. Está claro que está muy por encima de algunas críticas porque simplemente se basan en nada.

Oscar, estoy de acuerdo.

Ishtar, has expresado perfectamente lo que pretendo decir.

Anguila del Tea dijo...

Tienes toda la razón del mundo Fredín!
Son admirables las personas que luchan por tener la vida que quieren, y que no se vienen abajo en el primer resbalón.