martes, 1 de septiembre de 2015

IV Cross do Xamón - A Cañiza

Despedimos el mes de agosto con esta carrerita por el monte. Una temporada un tanto atípica que he decidido prolongar hasta el mes de septiembre. El objetivo está puesto en una carrera que me llamó la atención por su recorrido y que me tiene pinta de ser preciosa, el medio maratón de la Costa da Vela. Aunque estoy inscrito más con ánimo de disfrutar del entorno que de competir, son 21 km y como durante el verano no he hecho nada largo, los 15 Km de esta carrera me venían estupendamente como preparación.
Ya había participado además el año pasado y me había gustado. Es un minitrail de los de dar zapatilla, sin apenas dificultad técnica salvo en un par de puntos concretos. De los que me van mejor a mí. El recorrido era el mismo que el año pasado salvo por unas modificaciones de última hora, en la parte final, que lo alargaban un poco. No creo que llegara al kilómetro de más que anunciaban pero si a lo mejor a 700-800 m.
Con la coincidencia de otras pruebas el número de inscritos no fue muy elevado, algo más de un centenar, pero para mí mejor. No me gustan las carreras de monte con mucha gente. En familia se corre mejor. De todas formas, es una prueba muy recomendable en todos los sentidos.
La hora de salida estaba para las 10 de la mañana, temprano, pero se agradece. Coincidió un fin de semana de calor y ya bastante lo tuvimos que sufrir a esas horas, más tarde sería peor, allí arriba pega bastante el sol.



La salida es cuesta arriba y aunque creía que estaba bien situado, enseguida me quedé encerrado. Tras abandonar el asfalto las pistas tampoco eran muy anchas y ganar posiciones era complicado. De todas formas tampoco quería gastar energías con cambios de ritmo que luego se pagan, quedaba mucha carrera por delante.
Los primeros kilómetros mis sensaciones no eran muy buenas pero confiaba en que al ir metiéndome en carrera cambiasen. Muchas veces pasa, sobre todo cuando estás en forma, los primeros kilómetros te sientes lento pero luego acabas muy bien.
Km 3, 4 y la cosa no mejoraba. En las subidas mantenía el ritmo pero me notaba muy ahogado, tenía calor y una sensación de incomodidad. El primer avituallamiento no me alivió demasiado, bebí un poco y me eché el agua por encima pero continuaba esa sensación asquerosa de calor húmedo. Mira que hizo calor este verano y lo había llevado bastante bien, hasta ahora.
La subida jadeando como un perro y eso que me daba cuenta que no iba demasiado rápido. Me parecía que llevaba media vida corriendo y sólo acababa de pasar el cartel del km 8. Nada menos que 7 hasta meta. Si, en su mayoría de bajada, pero restaba casi media carrera.
Es cierto que en los últimos kilómetros había ganado posiciones, había adelantado al chico con el que hice toda la carrera en Nigrán y ahora hasta veía a Germán del Comesaña como el corredor que me precedía, por lo que muy mal no debía de ir, pero se estaba haciendo largo.
En el alto del monte la menos las vistas distraían del esfuerzo. Que bonito es todo. Hasta se siente uno pequeño. Que bonito es poder correr en medio de la naturaleza.
Comienza la bajada y la verdad es que no es lo mío. Aunque en este terreno fácil aún me voy defendiendo. Aún así, me alcanzan los que había dejado atrás subiendo y alguno más.
Sobre el km 12 están los tramos complicados. Poquita cosa, un tramo con piedra mojada y algo de barro y luego otro más largo de las mismas características seguido de un tramo de regato con agua hasta el tobillo. Ahí si que ya pierdo mucho y los hago casi andando pero vamos que en una carrera intrascendente que corro como preparación no me juego yo un esguince de tobillo ni una lesión que me haga perder lo que realmente importa. Que me pase quien quiera que yo no tengo prisa.


Y una de las que me pasó, y como una exhalación en la bajada, fue la pequeña gran Silvia, cada vez mejora más la tía. Hoy ganó con muchísimo margen.
Pasado el río unos cuanto metros de llaneo con sensaciones extrañas y las zapatilllas encharcadas para pasar a afrontar el repecho más importante del día. Una cuestita corta pero muy dura. Ahí iba tan justito que casi tropiezo con una piña y me caigo, y eso que la estaba viendo, pero bueno las piernas iban a su rollo. Por lo menos no tuve que caminar.
Ya sólo restaba un pequeño descenso por asfalto y se acabó.


Cruzo la línea de meta, 1h15'08", puesto 35º. Un tiempo peor que el del año pasado pero con el añadido de la parte final supongo que no se desviaría tanto. Si se me hizo duro, no es como los trail que se hacen duros por desnivel y terreno, este se hace duro porque es rápido.
Pero bueno, al menos objetivo cumplido, una carrerita más y seguimos sumando, despacito, no hay prisa. Esta temporada ya la forma está declinando pero pronto vendrá la siguiente.
El postcarrera aquí es de los buenos, llamándose así que menos que unos pinchos con el famoso jamón de Cañiza, entre otras cosas, para los participantes. Todo muy bueno y abundante en un entorno muy agradable como el del camping. Para repetir.


Clasificaciones (completas aquí)
Masculina
1º Juan Bueno  A. Macotera  57:35
2º Alberto Bastos  1:00:02
3º Manuel Enrique Estévez  1:00:43

Femenina
1ª Silvia Casal 1:14:50
2ª Sandra Sobreira C.A. Porriño  1:22:41
3ª Mçonica Lemos 1:32:09

Fotos: Eva,

1 comentario:

Celina dijo...

Felicidades por este mes! he estado un poco desconectada, perdona. La verdad es que estas pruebas de montaña tan rápidas a mí no me van mucho, jeje así que te admiro por esa capacidad de exprimirte en terrenos poco cómodos. Y del triatlón qué decirte, estoy deseando volver a competir, por fin el 19, a ver si acabo con tan buenas sensaciones como tú. Un besote y a por la nueva temporada!