miércoles, 16 de julio de 2014

Travesía a nado Concello de Baiona y Travesía a nado Costa Serena

Como comentaba en mi entrada anterior, llegados a estas alturas de temporada tocaba cambiar de chip, aparcar por un tiempo las zapatillas y descolgar de la percha el neopreno. Comenzaba mi temporada de travesías a nado y además lo hacía por partida doble.
Para entrar en calor el viernes nadaba la travesía a nado de Baiona, este año con una nueva distancia y recorrido. Ya el año pasado estuviera bien. Este año te daban la opción de nadar 900 m o 2000 permitiéndose el traje de neopreno.
Anunciaban el agua a 15º aunque luego resultó estar más caliente, sobre 17º al menos creo yo. A mí lo único que no me gusta de nadar en aguas abiertas es el frío, o más que que no me guste, es que mi cuerpo no lo aguanta. Con neopreno no hay problema así que me fui de cabeza a la de 2000 m. 


El recorrido para nosotros comenzaba en la playa de A Ribeira  y acababa en la de Santa Marta así que despues de recoger el gorro y demás en la zona de meta me fui dando un paseo hasta la salida. 
Allí luego ya me encontré con gente conocida, había buen nivel entre los nadadores con algún triatleta destacado entre ellos. También me encontré con Iria con la que estuve esperando hasta que dieran la salida. Antes hubo tiempo de sobra a probar el agua. Nadé un ratillo sin neopreno, no estaba demasiado fría, para ver que tal me iban las gafas nuevas. 
Lo peor fue la espera posterior, ya en el cajón de salida, de pie y con el neopreno puesto, con el calor que hacía. De todas formas a mí lo que más me molestaba era el gorro.
La organización estuvo moviendo algunas barcas antes de empezar la travesía. Luego por fin nos dejó salir, un alivio.


Aunque había visto el plano del recorrido cuando empecé a nadar no sabía muy bien lo que había que hacer, no escuché muy bien la explicación sobre las boyas y lo único que se me ocurría era seguir a la gente que malo sería ¿no?


Si sabía que había que ir hasta una primera boya que se dejaba a mano izquierda pero como no se podía ver desde la salida tampoco me aclaraba mucho.
Comencé a nadar relajado y sin recibir golpes en medio de un grupo de gente, reconocía a Iria a mi derecha. Hasta la primera boya fuimos prácticamente juntos pero yo iba pies de un grupo de nadadores que se saltó la boya y cuando me di cuenta tuve que corregir el rumbo para pasarla por el lado que era.


A partir de la primera boya si que ya no sabía a donde había que dirigirse. Levantando la cabeza divisaba una larga fila de gorros amarillos así que hacia ellos me encaminaba. Encontré a un grupo de 4 o 5 nadadores y me uní a ellos. El ritmo me parecía algo lento, nadando me cuesta ir más lento de lo que sería capaz, es como si no tuviera ritmos, pero como no tenía ni idea a donde había que ir preferí ir con ellos. Ya de perderse mejor acompañado.
La siguiente boya a la que había que ir la verdad es que era muy pequeña y además era azul. A pesar de la bandera que tenía apenas se podía ver desde el agua. Por suerte el que guiaba el grupo lo hizo bien y llegamos a la boya.


A todo esto soplaba algo de viento y a estas alturas de la travesía había algo de oleaje. Bastante ligero pero un poquito. No sé si fue por eso porque tan pronto doblé la boya perdí de vista a todo el grupo que iba conmigo.
Pues estamos buenos... porque ahora tampoco sé a donde ir. Bueno, sí, a la playa, pero no lo veía demasiado claro. No sé si por mi miopía pero la costa parecía toda muy borrosa. Confundía la playa de Ladeira con la de Santa Marta y no acababa de encontrar un referencia. Levantando otra vez la cabeza sólo vi a un nadador por delante de mí. Me parecía raro que desapareciera la larga fila que apenas divisara minutos antes pero bueno, algo era algo. Me decidí a seguirle.
No sé si fuimos en línea muy recta. Al irnos acercando ya empecé a ver las cosas más claras. Había un barco también cerca que supongo que nos estaba guiando.
Este último tramo hasta tierra se me hizo muy largo y hasta no muy lejos de la playa tropecé con unas cuerdas que había por allí pero bueno, lo importante es que al final llegué a donde tenía que llegar.
Pie a tierra y subí andando hasta donde tomaban los tiempos y números de gorro. A estas alturas me resultaría un poco ridículo correr si seguro que era de los últimos.
Al final 90º de 127, podía ser peor. Hubo mucha gente que se desorientó. El tiempo bastante malo 44'16". Lo mejor, que disfruté mucho nadando, salvo el tramito final que me agobiaba un poco nadar sin saber a donde iba el resto fantástico, disfrutando del mar, viendo reflejos de pececillos por debajo de mí, disfrutando de las olas y de la buena temperatura del agua.

Clasificaciones (completas aquí)
2000 m 
Masculina
1º Francisco Covelo  26:50
2º Marcos Domínguez  28:49
3º Antonio Serrat  29:04

Femenina
1ª Esther Valiño  29:47
2ª Ruth Pérez  31:22
3ª María Martínez  31:53

Fotos: BaionaTV,

El post-travesía fue estupendo también, nos invitaban a bocata caliente de chorizo y una caña. Vamos, mejor imposible. 
Muy recomendable la travesía, como crítica constructiva sólo eché en falta que las boyas fueran más grandes o que hubiera más embarcaciones para guiar, con unos cuantos kayaks o así sería perfecto.

Momento 'Kit-Kat'

Decir también que tras la travesía me encontré con Aida Valiño que poco a poco se va recuperando del grave accidente, en poco seguro que la volvemos a ver dando caña, es una campeona.

Esto fue el viernes por la tarde. El domingo tenía otra cita con el mar, muy cerquita de allí pero con el doble de kilómetros a recorrer. Tras la ausencia del pasado año regresaba al calendario la travesía a nado de la Costa Serena, una de las más chulas. 
Aunque la mejor para mí fue la edición del primer año con salida en Baiona y meta en Nigrán el recorrido actual con ida hasta el faro tampoco está mal.
4 Km de circuito con el agua a una temperatura algo más fresca que el viernes, en torno a los 15º. Hubo quien la nadó sin neopreno, que suerte el poder soportarlo. Yo con neopreno no pasé frío pero al final ya estaba algo destemplado, vamos que calor tampoco.


La participación fue impresionante, muchísima gente en esta travesía larga (había otra de 800 m) y el nivelazo también. No hay más que echarle un ojo a los tiempos que se marcaron los primeros, que animalitos.


Por mi parte, al igual que el viernes, iba con intención de disfrutar. Pensaba que los 4 kilómetros se me iban hacer largos así que quise salir relajado y con calma, evitando tumultos y golpes en la parte inicial.
Hasta el faro fue una plácida travesía (unos 1500 m), también había un poquito de oleaje pero no molestaba demasiado, si tal lo hacía un poco más entretenido.
Con una orientación fácil llego al faro sin problemas. Doblándolo con otros 3 nadadores y comenzamos el retorno a Playa América. Esta es la parte más complicada de la travesía en cuanto a orientación pero este año pusieron una serie de boyas intermedias con lo que en teoría no debería ser tan difícil.
En teoría... porque en la práctica lo que sucedió fue que seguí a los otros nadadores pensando que seguían la buena dirección. Avanzábamos metros y a mi ya me extrañaba no ir viendo ninguna boya. Ya empezaba a sospechar que no íbamos en la buena dirección. Y sucedió que en una de estas brazadas en la que me tocó respirar por la izquierda vi una de las boyas que estaba a tomar por c...


¡que rabia! Otra vez tropiezo en la misma piedra. Levanto la cabeza y trato de orientarme por el edificio que se ve en la costa, es lo que debía haber hecho desde el principio. Los otros siguieron, supongo que luego se darían cuenta o acabarían en Baiona jeje 
Así que al final  mi recorrido en vez de ser un triángulo acabó siendo un cuadrado. En fin... Por lo demás este tramo de la travesía era el más cómodo con el oleaje a favor.



Alcanzo la boya al final y tan sólo resta un tramo de unos 1000 metros, de muy fácil orientación por seguir las boyas de señalización de la playa pero con el viento y el oleaje prácticamente en contra.
De todas formas esta parte creo que la nadé bastante bien, al menos la sensación era de avanzar y no me sentía cansado.
A la última boya llego a la par que una chica pero justo al doblarla veo que se va hacia otro lado. Por un instante casi me paro y dudo a ver si lo que tengo yo por meta no va ser, pero luego ya veo que se da cuenta.
Últimos metros y me pongo de pie. Para mí la travesía ya se ha terminado, en esos momentos hasta me había olvidado de que era cronometrada y de que llevábamos chip. Estaba deseando quitarme el neopreno. así que en vez de ir hacia la alfombra de cronometraje me pongo a sacarme el neopreno en la playa y la camiseta de lycra que llevaba por debajo. Luego cuando vi a la chica correr me di cuenta yo también...


Anécdota. La verdad es que no miré el tiempo y hasta que vi la página de championchip a última hora de la tarde no lo supe. Ya imaginaba que no podía ser bueno así que tampoco tenía mucho interés. Prefería quedarme con las sensaciones. Lo importante es que disfruté mucho de la natación, como hacía ya tiempo. 
Dicen que a veces hay que perderse para volverse a encontrar. Yo me lo tomé al pie de la letra jeje
Pero recordé por qué me gusta el deporte en espacios abiertos, la sensación de ser pequeño frente a una naturaleza que te sobrepasa, y en particular nadar en el mar, el sentirse mecido por la olas, el olor a sal, los puntitos brillantes que veía a veces por debajo de mí, pequeños bancos de peces. Necesitaba volver a sentir esa sensación instintiva de unidad con lo que me rodea. 
Competir es divertido, entrenar duro y superarse a uno mismo es un camino que te permite mantener la motivación y forjar el carácter, pero realmente lo que me llena es vivir esos momentos de comunión vital, la vida elevada a su máxima expresión. También en el deporte.
Vivimos en la era del postureo, de las redes sociales convertidas en juez y parte de nuestras vidas, del 'selfie' y del 'comomoloyquebienmelomonto'. Buscamos la aprobación externa, los 'megusta', RT y demás. Somos así, todos tenemos nuestro ego y pocos se librarán/emos de haber 'pecado' alguna vez pero al final las cosas que más merecen la pena son tan simples y profundas que no llaman nada la atención. Así que si ahora digo que me sentí muy feliz pese a acabar en un discreto 210º puesto de 243 que acabaron, con un mal tiempo de 1h31'22" supongo que pocos me entenderán. No es algo de lo que pueda presumir pero dejémoslo así :-)

Clasificaciones (completas aquí)
4000 m
Masculina
1º Vicente Trewhela  47:59
2º Diego Paz  48:04
3º Hugo Alberto Ribeiro 48:11

Femenina
1ª Soraia Ribeiro 52:20
2ª Natasha Faría 57:51
3ª Bogna Mazur 1:03:05


Al igual que el viernes el post-travesía estuvo genial. Muy buena organización. Platillo de arroz para los participantes (aunque no me tocara ningún mejillón) y vale para un helado que me zampé junto a mi amiga Sara Castillo mientras asistíamos al sorteo de diverso material y echábamos unas risas con las cosas del speaker. Al final no nos tocó el traje de "neopremio", lástima. Pero lo mejor de todo fue el paquete de rosquillas Cristaleiro ¡¡Me encantan!! :-D ya sólo por eso nado 4000 metros o lo que haga falta


1 comentario:

Celina dijo...

Te entiendo, por unas rosquillas de Cristaleiro, qué no haría yo? jajaja. La verdad es que me dices esos tiempos y yo me quedo igual, para mí lo que cuenta es que eres capaz de hacer algo así, me parec dificilísimo! espero atreverme algún día y disfrutar de esos momentos mágicos que tan bien describes en el agua. En la montaña también experimento cosas muy especiales, son cosas que no pueden comprarse con dinero. Un besote!